El Plan Auto+ se retrasa y ANFAC avisa: las ayudas al coche eléctrico son urgentes

El coche eléctrico vuelve a depender del calendario político en España. Mientras los fabricantes baten récords de inversión y aceleran la electrificación de sus plantas, ANFAC reclama al Gobierno que active cuanto antes el Plan Auto+ para evitar que la falta de ayudas claras frene la demanda en un momento clave para el sector.

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El coche eléctrico vuelve a mirar al calendario en España. La industria ha pisado el acelerador con inversiones récord, nuevas fábricas y más modelos electrificados, pero el mercado sigue pendiente de un elemento clave: que el Plan Auto+ se active de una vez y llegue al comprador sin más demoras.

Desde ANFAC elevan el tono y piden al Gobierno que publique cuanto antes las bases de la convocatoria. Para los fabricantes, no se trata solo de una ayuda más, sino de una pieza básica para que la demanda no se enfríe en un momento decisivo para la electrificación.

ANFAC presiona al Gobierno: el Plan Auto+ no puede esperar más

José López-Tafall, director general de ANFAC, ha sido claro durante la presentación del balance anual del sector: la prioridad ahora mismo es que el Plan Auto+ salga adelante y lo haga antes de que termine julio de 2026. La patronal confía en que el Ejecutivo cumpla el calendario anunciado, aunque el mensaje de fondo es evidente: el mercado necesita certezas, no nuevos compases de espera.

El nuevo programa de ayudas llega con una diferencia importante respecto a fórmulas anteriores como el MOVES. La idea es que el descuento se aplique directamente en el momento de la compra, evitando que el usuario tenga que adelantar todo el dinero y esperar durante meses —o incluso años— para recuperar la subvención.

Además, Auto+ se combina con otros incentivos, como la deducción del 15% en el IRPF para la compra de vehículos eléctricos enchufables y de pila de combustible, lo que puede hacer más atractiva la decisión de compra para muchos conductores.

La clave está en la confianza del comprador

Para ANFAC, la relación entre ayudas y ventas no admite demasiada discusión. Cuando los incentivos funcionan y son fáciles de entender, las matriculaciones de eléctricos e híbridos enchufables suben. Cuando desaparecen o quedan atrapados en trámites, el comprador se frena.

Ese es precisamente el riesgo actual. Aunque el Plan Auto+ cuenta con una dotación de 400 millones de euros, desde la patronal ya avisan de que ese dinero podría no ser suficiente para cubrir todo 2026. Las previsiones apuntan a que habría fondos hasta septiembre u octubre, por lo que el sector reclama una ampliación que evite otro parón en la recta final del año.

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La industria invierte como nunca, pero necesita mercado

La petición de ANFAC llega en un momento especialmente relevante. Los fabricantes asociados alcanzaron en 2025 una inversión histórica de 3.197 millones de euros en España, un 24,7% más que el año anterior. Buena parte de ese capital se ha destinado a adaptar plantas, preparar nuevas líneas de producción electrificadas y avanzar en componentes estratégicos como las baterías.

España sigue siendo una potencia industrial del automóvil y mantiene una posición clave dentro de Europa. Pero ese liderazgo no se sostiene solo con capacidad de producción. También necesita un mercado interno capaz de absorber parte de esa transformación y demostrar que la electrificación puede crecer a gran escala.

En paralelo, la competencia exterior aprieta. China avanza con fuerza, otros países europeos buscan captar inversiones y mercados próximos como Marruecos o Turquía ganan peso industrial. En ese escenario, España no puede permitirse que la burocracia reste velocidad a un sector que ya está haciendo sus deberes.

Europa también tiene que mover ficha

López-Tafall también ha trasladado el debate al plano europeo. La patronal considera que la Unión Europea debe proteger con más decisión su capacidad industrial y mejorar la competitividad frente a los fabricantes externos. El objetivo no es cerrar el mercado, sino garantizar que las inversiones generen empleo, tecnología y valor añadido dentro del continente.

España, por su parte, tiene argumentos para atraer nuevos proyectos: experiencia industrial, cadena de proveedores, mano de obra cualificada y potencial renovable para abaratar la energía. Pero todo eso debe ir acompañado de una regulación estable y de ayudas previsibles.

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Fábrica de Porsche

Sin agilidad cualquier plan de ayuda sirve de muy poco o nada

El Plan Auto+ puede ser una buena herramienta, pero llega con un problema demasiado repetido en España: la ayuda se anuncia antes de estar realmente lista. Y eso, en un mercado tan sensible al precio como el del coche eléctrico, tiene consecuencias inmediatas.

El comprador no necesita titulares, necesita saber cuánto va a pagar, cuándo se aplicará el descuento y si la ayuda estará disponible cuando firme la operación. Si la respuesta es confusa, esperará. Y si espera, las ventas se enfrían.

La industria ya ha dado un paso enorme invirtiendo miles de millones en electrificación. Ahora le toca a la Administración demostrar que puede acompañar ese esfuerzo con rapidez, claridad y continuidad. Porque la transición eléctrica no se ganará solo fabricando coches: también hay que conseguir que la gente pueda comprarlos sin miedo a perderse en un laberinto de trámites.

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