Geely fabricará en Valencia su SUV eléctrico barato: el E2 apunta a España con 410 km de autonomía
Geely no quiere limitarse a vender coches en España. El gigante chino, propietario de marcas tan reconocidas como Volvo, Polestar, Zeekr, Lotus o Lynk & Co, estaría preparando un movimiento mucho más ambicioso: producir vehículos en nuestro país aprovechando parte de la factoría de Ford en Almussafes, Valencia.
Según ha adelantado La Tribuna de Automoción, Geely habría alcanzado un acuerdo para quedarse con la nave Body 3 de la planta valenciana, unas instalaciones actualmente sin actividad y con capacidad para convertirse en una pieza clave dentro de su ofensiva europea. El objetivo sería fabricar allí un modelo propio basado en la plataforma multienergía GEA y, posiblemente, también un vehículo para Ford.
Geely mira a Valencia para fabricar uno de sus eléctricos más importantes
La llegada de Geely a España está siendo especialmente intensa. La marca ya ha iniciado su despliegue comercial con el SUV híbrido enchufable Starray EM-i y el eléctrico E5, el cual tuve la oportunidad de probar a fondo el Geely E5 hace unas semanas con unas impresiones iniciales muy positivas, pero todo apunta a que su siguiente paso será mucho más relevante desde el punto de vista industrial.
La operación en Almussafes colocaría al fabricante chino en una posición estratégica: producir dentro de la Unión Europea, reducir su exposición a los aranceles aplicados a los eléctricos fabricados en China y acelerar la llegada de nuevos modelos al mercado europeo.
La nave que habría adquirido Geely es Body 3, una zona moderna de la planta de Ford que en su día estuvo vinculada a la producción de modelos como Mondeo, Galaxy y S-Max. Actualmente, la fábrica valenciana concentra su actividad en el Ford Kuga, lo que ha dejado parte de sus instalaciones infrautilizadas.
El Geely E2 podría ser el gran protagonista
Aunque ni Ford ni Geely han confirmado oficialmente los detalles de la operación, las informaciones publicadas apuntan a que uno de los candidatos con más papeletas para fabricarse en Valencia sería el Geely E2, conocido en China como Geome Xingyuan o EX2.
No se trata de un eléctrico cualquiera. Este modelo se ha convertido en uno de los grandes éxitos recientes de Geely en China y, según diferentes informaciones del sector, fue uno de los coches más vendidos del país asiático en 2025.
Su llegada a Europa tendría bastante sentido. Hablamos de un coche eléctrico compacto, de enfoque urbano, con carrocería tipo crossover y unas dimensiones muy interesantes para mercados como España, Francia, Italia o Portugal.

Un SUV eléctrico pequeño, pero con mucho sentido para Europa
El Geely E2 mide 4,135 metros de largo, 1,805 metros de ancho y 1,570 metros de alto, con una batalla de 2,650 metros. Es decir, se sitúa de lleno en uno de los segmentos más buscados del mercado europeo: el de los SUV urbanos y compactos.
Además, ofrece una solución práctica para el día a día. Su maletero principal alcanza los 375 litros, a los que se suman otros 70 litros en el compartimento delantero, lo que deja una capacidad total muy competitiva para un eléctrico de este tamaño.
Este detalle puede ser clave en Europa. Muchos eléctricos urbanos pecan de tener un maletero justo o una carrocería demasiado pequeña para convertirse en coche principal. El E2, en cambio, parece buscar justo lo contrario: tamaño contenido, precio previsiblemente ajustado y una habitabilidad suficiente para una familia pequeña.

Hasta 410 kilómetros de autonomía en ciclo chino
La gama mecánica del Geely E2 es sencilla. En China se ofrece con dos versiones eléctricas. La primera utiliza un motor de 58 kW, equivalentes a 78 CV, asociado a una batería LFP de 30,12 kWh. La segunda eleva la potencia hasta los 85 kW, unos 116 CV, y monta una batería de 40,16 kWh.
Con estas configuraciones, el modelo homologa 310 y 410 kilómetros de autonomía, respectivamente, bajo el ciclo chino CLTC. La cifra europea WLTP será previsiblemente inferior, por lo que la variante de mayor batería podría situarse alrededor de los 350 kilómetros reales de homologación en Europa.
Las baterías son de tipo LFP, una química cada vez más habitual en eléctricos de precio contenido por su resistencia, coste más ajustado y buena durabilidad. En carga rápida, el modelo puede pasar del 30 al 80% en menos de 21 minutos cuando se conecta a un punto de corriente continua compatible.
Fabricar en España cambiaría por completo su posición en Europa
La posible producción del Geely E2 en Valencia tendría varias lecturas. Para Geely, supondría contar con una base industrial dentro de Europa en un momento en el que los fabricantes chinos están buscando fórmulas para esquivar barreras comerciales y ganar legitimidad ante el comprador europeo.
Para Ford, la operación también tendría lógica. Almussafes ha perdido carga de trabajo en los últimos años y necesita actividad industrial para mantener su peso dentro del mapa productivo europeo. En 2025, la planta habría cerrado por debajo de las 100.000 unidades producidas, muy lejos de las más de 345.000 unidades que ensamblaba en 2019, según publicó Cinco Días.
La entrada de Geely permitiría dar uso a instalaciones paradas, atraer inversión y generar una nueva oportunidad para el ecosistema industrial valenciano. Además, colocaría a España en el centro de una tendencia cada vez más evidente: los fabricantes chinos ya no solo quieren vender coches en Europa, quieren fabricarlos aquí.
Valencia puede ser la llave de entrada de Geely en Europa
Lo más interesante de esta operación no es solo que Geely pueda fabricar un eléctrico en España. Lo verdaderamente importante es el cambio de estrategia que representa. Hasta hace poco, muchas marcas chinas llegaban a Europa como simples importadoras. Ahora buscan fábricas, alianzas y producción local.
Y eso lo cambia todo.
Si el Geely E2 termina saliendo de Almussafes, el grupo chino podría tener en sus manos un producto muy difícil de ignorar: un eléctrico compacto, razonablemente práctico, con autonomía suficiente para el uso diario y fabricado en Europa. Justo el tipo de coche que muchos compradores esperan, pero que todavía no encuentran a un precio convincente entre las marcas tradicionales.
Para Ford, la entrada de Geely puede sonar extraña, incluso incómoda. Pero también puede ser una vía pragmática para dar vida a unas instalaciones que necesitan carga de trabajo. En la industria actual, sobrevivir pasa muchas veces por compartir fábricas, plataformas y estrategias con rivales que hace unos años parecían impensables.
España, por su parte, tiene una oportunidad clara. Si quiere seguir siendo una potencia automovilística en la era eléctrica, necesita atraer proyectos como este. No basta con ensamblar coches; hay que estar en el mapa de las nuevas plataformas, las baterías y los modelos que marcarán el volumen de ventas de la próxima década.