Ford ya fabrica baterías LFP en Estados Unidos, pero hay un secreto: Detrás está la china CATL

Ford ya produce baterías LFP en Estados Unidos con tecnología licenciada por CATL, una alianza que evidencia hasta qué punto la industria occidental del coche eléctrico sigue dependiendo del conocimiento chino para avanzar en costes, producción y competitividad.

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Ford acaba de dar un paso importante en su estrategia eléctrica en Estados Unidos. La marca ya ha puesto en marcha la producción de baterías LFP en su planta de Marshall, Michigan, pero lo más llamativo no está sólo en la fábrica, sino en el socio tecnológico que hay detrás: la china CATL.

El movimiento resume una de las grandes paradojas de la industria actual. Mientras Washington intenta reducir su dependencia de Pekín en sectores estratégicos, uno de sus fabricantes más emblemáticos necesita tecnología china para fabricar baterías más baratas y competitivas dentro de su propio territorio.

Ford arranca en Michigan su planta de baterías LFP con tecnología de CATL

La nueva instalación, conocida como BlueOval Battery Park Michigan, ya ha superado una de sus fases clave. Ford confirmó que la planta avanza en la producción de baterías LFP y mantiene el objetivo de enviar baterías para vehículos eléctricos en 2026, con destino inicial a su futura pick-up eléctrica mediana basada en la nueva plataforma universal de la marca.

Aunque el proyecto se ha vinculado constantemente a CATL, no se trata de una empresa conjunta al uso. Ford conserva la propiedad de la fábrica, mientras que CATL aporta la tecnología, el conocimiento industrial y el soporte necesario para fabricar celdas de fosfato de hierro y litio. La propia Ford ya explicó en 2023 que la planta estaría controlada por una filial de su propiedad y que añadiría hasta 35 GWh de capacidad anual en su planteamiento inicial.

Según la información publicada en los últimos días, Meng Xiangfeng, vicepresidente de CATL, confirmó que las obras de la planta ya han finalizado y que la producción comenzó en junio. La colaboración va más allá de una simple licencia: CATL también ha ayudado en la construcción y en la operativa diaria del centro.

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Baterías LFP fabricadas por FORD con tecnología de CATL

Una fábrica marcada por la política

El proyecto nació en febrero de 2023 con una inversión anunciada de 3.500 millones de dólares, unos 3.060 millones de euros al cambio actual aproximado. Sin embargo, la planta ha estado rodeada de polémica casi desde el primer día por el uso de tecnología procedente de una compañía china en suelo estadounidense.

Parte del Partido Republicano intentó limitar el acceso a ayudas públicas para baterías fabricadas con componentes o tecnología vinculada a empresas chinas. Finalmente, Ford defendió que la planta de Michigan seguía encaminada para optar a créditos fiscales de producción, después de que la legislación final modificara parte del lenguaje que podía haber bloqueado esos incentivos.

No obstante, el escrutinio político no ha desaparecido. En enero de 2026, el congresista republicano John Moolenaar pidió explicaciones al consejero delegado de Ford, Jim Farley, por la relación con CATL y por los planes de la marca para ampliar el uso de estas baterías a sistemas de almacenamiento energético.

Menos coches eléctricos y más almacenamiento energético

Ford también ha ajustado sus ambiciones. La inversión del proyecto se ha reducido hasta unos 3.000 millones de dólares, alrededor de 2.620 millones de euros, y la previsión de empleo se ha rebajado respecto al plan original. La marca ya no mira únicamente al coche eléctrico: también quiere aprovechar sus baterías LFP para almacenamiento estacionario.

Este cambio encaja con una tendencia cada vez más clara. Las baterías LFP son más económicas, prescinden de materiales como el cobalto y ofrecen una buena durabilidad, aunque no siempre igualan la densidad energética de otras químicas. Para coches asequibles, redes eléctricas, hogares o centros de datos, su equilibrio entre coste, seguridad y vida útil resulta especialmente atractivo.

Ford planea invertir cerca de 2.000 millones de dólares, unos 1.748 millones de euros, en su nueva estrategia de almacenamiento, con la vista puesta en sistemas modulares y soluciones de gran escala. La compañía también contempla una capacidad anual de unos 20 GWh en este ámbito.

Celdas prismáticas LFP fabricadas por FORD
Celdas prismáticas LFP fabricadas por FORD

Ford fabrica en casa, pero la llave sigue en China

La lectura más interesante de esta noticia no es que Ford fabrique baterías en Michigan. Eso, por sí solo, ya sería relevante. Lo verdaderamente importante es que para hacerlo necesita apoyarse en CATL, el actor que mejor simboliza el dominio chino en la batería eléctrica.

Estados Unidos quiere recuperar músculo industrial, proteger su cadena de suministro y reducir riesgos geopolíticos. Pero la realidad va por otro carril: en baterías, China no sólo tiene fábricas, también tiene experiencia, escala, química, procesos y costes. Y todo eso no se improvisa con una ley o con un paquete de incentivos.

Para Ford, esta alianza puede ser incómoda políticamente, pero tiene sentido industrial. Sin baterías LFP competitivas, lanzar eléctricos más baratos en Estados Unidos sería todavía más difícil. La pregunta es si esta planta será el primer paso hacia una mayor independencia tecnológica o simplemente otra prueba de que, incluso fabricando en casa, el coche eléctrico estadounidense sigue dependiendo de China.

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