La conducción con un solo pedal de los coches eléctricos, bajo sospecha por este riesgo
La conducción con un solo pedal se ha convertido en una de las funciones más cómodas de los coches eléctricos, pero un estudio alemán apunta a que esta tecnología también podría tener un lado menos positivo en situaciones de emergencia, especialmente por el riesgo de confundir el acelerador con el freno.
La conducción con un solo pedal se ha convertido en una de las funciones más cómodas de los coches eléctricos. Permite acelerar y retener el vehículo levantando el pie del acelerador, reduciendo al mínimo el uso del freno. Sin embargo, un nuevo análisis de la UDV alemana apunta a que esta ventaja también podría tener una cara menos amable en situaciones de emergencia.
- Un estudio alemán detecta un patrón llamativo en los coches eléctricos
- El sonido artificial de los eléctricos también queda en entredicho
- No es un ataque al coche eléctrico, es una llamada de atención
Un estudio alemán detecta un patrón llamativo en los coches eléctricos
La investigación de la Unfallforschung der Versicherer, el centro de investigación de accidentes de las aseguradoras alemanas, no concluye que los coches eléctricos sean más peligrosos que los de combustión. De hecho, el propio informe insiste en que la frecuencia general de accidentes es similar. Lo interesante aparece cuando se analizan determinados escenarios muy concretos.
Para llegar a esa conclusión, la UDV estudió cerca de 500 accidentes graves registrados entre 2019 y 2022, comparando unos 250 coches eléctricos con otros tantos modelos de combustión equivalentes o muy similares. La muestra procede de siniestros con daños personales y costes materiales relevantes, por lo que no representa todo el tráfico cotidiano, pero sí sirve para detectar patrones de riesgo especialmente claros.
El problema: pisar el pedal equivocado en el peor momento
Uno de los hallazgos más llamativos está relacionado con la confusión entre acelerador y freno. En la base de datos analizada aparecen nueve accidentes con coches eléctricos asociados a un uso incorrecto de los pedales o a una aceleración descontrolada, frente a un solo caso comparable en vehículos de combustión. La diferencia, según el informe, es estadísticamente significativa, aunque el número absoluto de casos sigue siendo reducido.
La hipótesis de los investigadores es fácil de entender. Cuando el conductor se acostumbra a circular en modo “one pedal”, apenas utiliza el pedal de freno en el día a día. El coche desacelera de forma intensa al levantar el pie del acelerador gracias a la regeneración de energía. Pero si aparece un obstáculo de repente, esa rutina puede jugar en contra: en lugar de desplazar el pie al freno, el conductor puede hundir el pedal que ya tiene bajo el pie, es decir, el acelerador.
La UDV matiza que no siempre puede confirmar si el modo de un solo pedal estaba activado en cada accidente concreto. Aun así, considera que es un factor plausible y que merece más investigación, especialmente porque el par inmediato de un eléctrico puede agravar las consecuencias de un error de este tipo.
Los mayores de 75 años aparecen como grupo sensible
Otro dato incómodo del análisis es la edad de los implicados. Casi la mitad de los conductores afectados por este tipo de siniestros superaba los 75 años, un grupo en el que la memoria muscular, la rapidez de reacción y la capacidad de corregir un error pueden ser determinantes. No se trata de señalar a los conductores mayores, sino de entender cómo cambian los hábitos al volante cuando la tecnología modifica gestos tan automatizados como frenar.
El sonido artificial de los eléctricos también queda en entredicho
El estudio detecta otro patrón relevante: los atropellos o golpes a peatones en maniobras de baja velocidad, especialmente al iniciar la marcha, dar marcha atrás o girar con poca luz. La normativa europea obliga a los eléctricos e híbridos nuevos a incorporar un sistema AVAS de aviso acústico desde el 1 de julio de 2019 para nuevas homologaciones y desde el 1 de julio de 2021 para todos los vehículos nuevos de este tipo.
El problema es que, según la UDV, ese sonido no siempre resulta suficientemente reconocible para los peatones. En su análisis de 38 colisiones coche-peatón, el 76 % de los casos con eléctricos se clasificó como potencialmente relacionado con la percepción acústica del vehículo, frente al 54 % en los de combustión. Además, cinco de esos accidentes con eléctricos ocurrieron marcha atrás, mientras que no se registró ningún caso equivalente en la muestra de coches de combustión.
No es un ataque al coche eléctrico, es una llamada de atención
La conclusión no debería ser que el coche eléctrico es inseguro. Sería una lectura simplista y, además, injusta. El problema real es que algunas tecnologías se han vendido casi únicamente desde la comodidad, sin dedicar el mismo esfuerzo a explicar sus límites.
La conducción con un solo pedal es fantástica en ciudad, en atascos y en trayectos diarios. Pero quizá los fabricantes deberían introducir avisos más claros, entrenamientos guiados o modos de emergencia que reduzcan el riesgo de una aceleración accidental. Y con el AVAS ocurre algo parecido: no basta con que el coche emita un sonido para cumplir la norma; ese sonido debe ser útil, reconocible y eficaz para quien camina cerca.
El coche eléctrico no necesita menos tecnología, sino tecnología mejor pensada. Más humana, más intuitiva y menos dependiente de que el conductor actúe perfecto en décimas de segundo.

