CATL supera a BYD con una batería LFP que carga al completo en solo 6 minutos
La nueva Shenxing de tercera generación presentada por CATL durante su evento tecnológico en Pekín apunta directamente a uno de los grandes miedos del coche eléctrico: el tiempo de espera en los viajes largos. Según los datos facilitados por la compañía, esta batería puede pasar del 10% al 35% en apenas 1 minuto. Si el objetivo es alcanzar el 80%, el proceso se completa en 3 minutos y 44 segundos. Y para llegar hasta el 98%, el tiempo anunciado es de 6 minutos y 27 segundos.
La cifra es especialmente relevante porque no hablamos de una química exótica o experimental, sino de una batería LFP. Este tipo de celdas se han convertido en una de las grandes apuestas del sector por su coste más contenido, su buena durabilidad y su mayor estabilidad térmica frente a otras químicas con níquel, manganeso o cobalto. Hasta ahora, su principal desventaja solía estar en una densidad energética inferior. No obstante, fabricantes como CATL y BYD están demostrando que todavía queda mucho margen de mejora.
Qué es lo que tiene de especial la nueva batería de CATL
Uno de los puntos más llamativos del anuncio es su rendimiento en frío. CATL asegura que incluso a -30 ºC, una temperatura extrema para cualquier batería, la nueva Shenxing puede pasar del 20% al 98% en unos 9 minutos. Para conseguirlo, la compañía habla de una nueva tecnología de autocalentamiento por pulsos. Está diseñada para que la batería alcance antes la temperatura óptima cuando se conecta a un cargador rápido.
La marca también destaca una resistencia interna de solo 0,25 miliohmios, aproximadamente la mitad de lo habitual según CATL. Este dato puede parecer muy técnico, pero es clave: cuanto menor es la resistencia interna, menos energía se pierde en forma de calor. Además, resulta más fácil aceptar potencias de carga muy elevadas sin comprometer el rendimiento o la seguridad del sistema.

La comparación con BYD es inevitable. Su Blade Battery 2.0, combinada con la tecnología Flash Charging, permite pasar del 10% al 70% en 5 minutos y del 10% al 97% en 9 minutos. En frío extremo, BYD habla de una carga del 20% al 97% en 12 minutos, bajo el mensaje comercial “Ready in 5, Full in 9, Cold Add 3”.
Sobre el papel, CATL acaba de adelantar a BYD en la carrera de la recarga ultrarrápida con LFP. Ahora bien, la parte más importante no estará solo en la batería. También influirá todo lo que la rodea: arquitectura eléctrica del vehículo, gestión térmica, cargadores compatibles y disponibilidad real de infraestructura.
La recarga ultrarrápida ya no es una promesa: empieza la pelea por llevarla a la calle
La tecnología de BYD ya ha empezado su despliegue internacional con Denza, su marca premium. El Denza Z9 GT será uno de los primeros modelos encargados de introducir el sistema Flash Charging en Europa. Aunque su uso real dependerá de que existan cargadores capaces de entregar potencias muy superiores a las que hoy ofrecen la mayoría de estaciones públicas. Reuters señalaba que BYD necesita infraestructura de hasta 1.500 kW para exprimir todo el potencial del sistema.

CATL, por su parte, no solo quiere vender baterías más rápidas. La compañía también ha anunciado acuerdos con fabricantes como SAIC-GM-Wuling para desarrollar tecnologías de carga capaces de bajar de los 10 minutos y modelos compatibles con intercambio de baterías. Esta estrategia apunta a un ecosistema más amplio. Por lo tanto, la solución no será única: algunos coches apostarán por recarga ultrarrápida, otros por battery swapping y otros por baterías más baratas pensadas para uso urbano.
La tecnología de las baterías están evolucionando más rápido de lo que esperaba
La nueva batería Shenxing de CATL es una demostración de fuerza, pero también un aviso para Europa. Mientras muchos fabricantes tradicionales siguen intentando convencer al cliente con autonomías algo mayores o pequeñas mejoras de eficiencia, China está atacando el principal argumento emocional contra el coche eléctrico: “tardo demasiado en cargar”.
Eso no significa que mañana todos vayamos a cargar un coche en seis minutos. Para que estas cifras sean habituales hacen falta cargadores preparados, redes eléctricas reforzadas y vehículos capaces de soportar esas potencias sin degradar prematuramente la batería. Pero el cambio de ritmo es evidente. Hace apenas unos años, bajar de 20 minutos en una carga rápida parecía excelente. Ahora, CATL y BYD están discutiendo si la referencia debe estar en 9, 6 o incluso 5 minutos.
La gran pregunta ya no es si el coche eléctrico puede igualar la comodidad del repostaje tradicional. La pregunta es quién conseguirá llevar antes esa experiencia a un precio razonable y con una red de carga disponible para todos. Y en esa carrera, CATL acaba de dejar claro que no piensa ceder el liderazgo.