BMW pierde un 35% de beneficio y prepara hasta 8.000 despidos
BMW atraviesa un momento especialmente delicado tras el fuerte desplome de sus ventas en China y la caída de su rentabilidad. El fabricante alemán prepara miles de bajas, una revisión profunda de su gama y una nueva estrategia con la que espera recuperar competitividad frente al avance de marcas como BYD o Xiaomi.
BMW afronta una de las etapas más exigentes de los últimos años. La caída de su negocio en China y el deterioro de los márgenes han obligado al fabricante de Múnich a acelerar una reestructuración que afectará a la plantilla, los procesos internos y la composición de su gama.
- BMW activa un duro ajuste tras desplomarse sus beneficios
- China concentra la mayor parte de los problemas
- El recorte podría alcanzar los 8.000 empleos
- Neue Klasse se juega buena parte del futuro de BMW
- BMW y el mal de las marcas europeas en China
BMW activa un duro ajuste tras desplomarse sus beneficios
El grupo cerró el segundo trimestre de 2026 con un beneficio antes de impuestos de 1.697 millones de euros, un 35,1% menos que un año antes. Los ingresos bajaron un 7,9%, hasta los 31.259 millones, y el margen EBIT del negocio de automóviles retrocedió del 5,4% al 2,3%. Aunque superó por una décima las previsiones del mercado, la cifra confirma una importante pérdida de rentabilidad.
Milan Nedeljković, máximo responsable de BMW desde mayo, ha reconocido que el desempeño no es satisfactorio. La compañía revisará estructuras consideradas hasta ahora intocables, simplificará áreas como ventas, compras, producción y desarrollo, y reducirá determinadas variantes para adaptar mejor su oferta a las necesidades de cada región.
China concentra la mayor parte de los problemas
Las entregas mundiales descendieron un 4,9% entre abril y junio, hasta los 590.947 vehículos. El golpe más severo llegó desde China, donde las ventas trimestrales se hundieron alrededor de un 30%. En el conjunto del primer semestre, el retroceso fue del 20,4%, prácticamente en línea con la contracción del mercado local.
BMW compite allí con fabricantes nacionales capaces de lanzar eléctricos con ciclos de desarrollo más cortos, precios agresivos y una mayor integración de software. Marcas como BYD o Xiaomi han elevado las expectativas en conectividad, asistentes de conducción y servicios digitales, reduciendo el atractivo tradicional de los fabricantes europeos.
Fuera de China aparecen señales más favorables. Las entregas aumentaron un 7,6% en Europa y un 11,9% en Estados Unidos durante el trimestre. BMW también vendió 116.807 coches eléctricos, un 5,2% más, con un crecimiento especialmente destacado del 37,9% en el mercado europeo.
El recorte podría alcanzar los 8.000 empleos
BMW ha pactado un programa de bajas voluntarias que se extenderá hasta finales de 2027. Oficialmente habla de “varios miles” de puestos, aunque fuentes conocedoras del plan sitúan el ajuste cerca de 8.000 empleos. Las medidas se concentrarán principalmente en administración y desarrollo, dejando al margen al personal de producción.
Las provisiones vinculadas a la reorganización podrían restar hasta 1,25 puntos porcentuales al margen EBIT de 2026. Aun así, BMW mantiene su previsión anual entre el 1% y el 3%, muy lejos de su objetivo estratégico de regresar a un margen del 8% al 10% al comienzo de la próxima década.
Neue Klasse se juega buena parte del futuro de BMW
La principal respuesta de producto será Neue Klasse, cuyas tecnologías se extenderán mediante una ofensiva de más de 40 modelos nuevos o actualizados hasta finales de 2027. Su éxito será decisivo en China, donde BMW debe competir no solo mediante calidad e imagen, sino también con software, eficiencia y rapidez de innovación.
El contraste con otras compañías es notable. Renault elevó un 9,4% sus ingresos semestrales y conservó un margen operativo del 5,2%, apoyada por el avance de su gama eléctrica. Tesla aumentó un 26% su facturación trimestral y alcanzó las 480.126 entregas, aunque el incremento del gasto tecnológico redujo su rentabilidad. Además, la compañía estadounidense anunció 1.000 nuevos empleos en su fábrica alemana.
BMW y el mal de las marcas europeas en China
A mi juicio, el problema de BMW va mucho más allá de una caída puntual de las ventas. China ha cambiado las reglas del automóvil prémium y ha dejado claro que una insignia prestigiosa ya no compensa un software menos avanzado, una experiencia digital mejorable o una respuesta comercial demasiado lenta.
Reducir costes puede aliviar las cuentas a corto plazo, pero no sustituye a una estrategia más ágil y localizada. Neue Klasse tiene potencial para impulsar la recuperación, aunque BMW deberá acelerar decisiones, ajustar precios y entender mejor las preferencias de cada mercado. De lo contrario, la presión que hoy sufre en China terminará trasladándose a Europa cuando los fabricantes asiáticos consoliden sus redes de distribución, sus fábricas y su reconocimiento de marca.

