Por qué las baterías de sodio pueden ser mejores que las de litio en climas fríos
Las baterías de sodio han pasado en muy poco tiempo de ser una alternativa prometedora a convertirse en una tecnología con argumentos reales para el coche eléctrico y el almacenamiento energético. Su gran baza no está solo en el coste o en la abundancia de materias primas. También empieza a destacar en un terreno donde muchas baterías actuales siguen sufriendo, el frío extremo.
En invierno, las baterías de litio pierden eficiencia, reducen potencia de carga y descarga y pueden penalizar de forma notable la autonomía. Ahí es donde las químicas de sodio están ganando atención, tanto en estudios científicos como en los primeros anuncios industriales a gran escala.
El frío, uno de los grandes enemigos de las baterías actuales
Cuando bajan mucho las temperaturas, el movimiento de los iones en el interior de la batería se vuelve más lento. Además, aumenta la resistencia interna y cae la capacidad útil disponible. Es un fenómeno bien conocido en las baterías de litio, especialmente en aplicaciones donde se exige carga rápida o potencia sostenida bajo cero.
Las baterías de sodio también se ven afectadas por el frío. Sin embargo, distintas revisiones científicas señalan que pueden conservar mejor su rendimiento en entornos extremos y ofrecer una retención de capacidad más estable a baja temperatura que muchas baterías de litio convencionales.
Por qué el sodio responde mejor bajo cero
La explicación está en la combinación de materiales, electrolitos y arquitectura electroquímica. Varias investigaciones apuntan a que determinadas configuraciones de sodio facilitan una mejor operación en frío. Esto es especialmente interesante para vehículos que circulan en el norte de Europa, zonas de montaña o mercados con inviernos muy severos.
Incluso ya hay ensayos con celdas tipo pouch que han mostrado entrega de energía a temperaturas extremadamente bajas, hasta el entorno de los -50 ºC. Esto da una idea del potencial de esta tecnología en usos donde el litio suele necesitar más gestión térmica.
De la teoría a la industria: ya hay cifras muy serias
El salto importante es que esto ya no se queda solo en laboratorio. CATL, el mayor fabricante mundial de baterías, presentó su nueva familia Naxtra y aseguró que su batería de sodio para turismos puede mantener el 90% de la potencia utilizable a -40 ºC. Además, la compañía sitúa esta química en una ventana operativa de entre -40 ºC y 70 ºC. Este rango es especialmente llamativo para regiones frías.
La propia industria ya la está orientando justo a ese problema. En vehículos comerciales, CATL ha defendido que su batería de sodio conserva el 90% de la carga utilizable a -40 ºC y puede recargarse incluso a -30 ºC. También se han publicado referencias a una potencia de descarga hasta tres veces superior a la de baterías LFP en torno a -30 ºC.

Y lo más relevante es que la comercialización empieza a dejar de ser una promesa lejana. Reuters informó en 2025 de que CATL iniciaría la producción en masa de estas baterías a finales de ese año. Mientras tanto, en 2026 ya se han vinculado a los primeros turismos eléctricos de producción con química de sodio.
Las ventajas frente al litio no terminan en el invierno
El sodio también juega con ventaja en coste potencial, seguridad y disponibilidad de materias primas. Es un elemento mucho más abundante que el litio y reduce la dependencia de materiales más tensos a nivel geopolítico. Por eso se perfila como una opción muy interesante para coches asequibles, flotas, almacenamiento estacionario y soluciones pensadas para durar muchos ciclos.
Eso sí, todavía no es una tecnología perfecta. Su principal desventaja sigue siendo una densidad energética generalmente inferior a la de las mejores baterías de litio. Esto puede traducirse en más peso o menos autonomía para un mismo tamaño. Por eso, al menos a corto plazo, todo apunta a una convivencia entre ambas químicas, no a una sustitución total.
¿Es la batería de sodio la gran solución? Esto opino yo
Las baterías de sodio tienen muchas papeletas para convertirse en una de las grandes sorpresas de esta década. Esto es especialmente cierto en los segmentos donde el precio y la fiabilidad en invierno pesan más que la autonomía máxima. Para un utilitario eléctrico, una batería destinada a reparto o un sistema doméstico de respaldo, su propuesta encaja cada vez mejor. Te invito también a que leas el artículo que tenemos publicado en Somos Eléctricos para que conozcas los diferentes tipos de baterías que existen a día de hoy para el coche eléctrico.
Mi impresión es clara: quizá el sodio no desbanque al litio en todos los frentes. Sin embargo, sí puede resolver uno de los puntos más incómodos del coche eléctrico actual en climas fríos. Y si además logra bajar costes y mejorar la seguridad, su papel en el mercado europeo puede crecer mucho más rápido de lo que parecía hace solo dos años.