Tesla afronta una reclamación colectiva en Europa por el FSD de sus coches con Hardware 3

Tesla vuelve a encontrarse con un frente complicado en Europa. En Países Bajos, miles de propietarios de vehículos con Hardware 3 preparan una reclamación colectiva al considerar que la promesa del “Full Self-Driving” nunca se ha materializado en los coches que compraron.
Cámaras del Tesla ( Hardware 4.0)

La presión sobre Tesla en Europa suma un nuevo capítulo. Una iniciativa neerlandesa conocida como HW3 Claim ya reúne a cerca de 7.000 propietarios verificados de vehículos Tesla equipados con Hardware 3, el sistema que durante años fue presentado como preparado para alcanzar la conducción autónoma mediante futuras actualizaciones de software. La acción cuenta además con el apoyo del despacho Kennedy Van der Laan, una de las firmas jurídicas relevantes en Países Bajos, de cara a una posible demanda colectiva.

El origen del conflicto está en una promesa muy concreta: Tesla defendió durante años que sus coches contaban con el hardware necesario para llegar al llamado Full Self-Driving. Sin embargo, la aprobación del FSD Supervised en Países Bajos se ha producido únicamente para vehículos con Hardware 4, dejando fuera a los modelos anteriores con HW3. Para muchos usuarios, esto supone la confirmación de que pagaron por una capacidad que su coche no puede ofrecer en las mismas condiciones.

Para intentar sortear este problema, Tesla ha anunciado FSD Lite, una versión descafeinada y mucho menos potente que el FSD Supervisado, pensado para los usuarios de HW3, y es que la potencia que requiere el sistema para su correcto funcionamiento no es posible ni con las cámaras del HW3 ni con el microprocesador. Eso sí, Tesla no ha dado fecha de esta opción para analizar si realmente puede ser suficiente o no para calmar el enfado de los propietarios de los clientes que apostaron por el HW3 en sus coches Tesla.

Qué reclaman los propietarios afectados

La reclamación no se limita únicamente a quienes compraron el paquete FSD por separado. Según la estructura planteada por HW3 Claim, una parte del valor de catálogo de los Tesla anteriores a HW4 estaría vinculada a la promesa de que el coche era apto para la conducción autónoma completa. Por tanto, cualquier propietario de un Tesla con HW3 podría tener derecho a reclamar una compensación, incluso aunque no hubiera pagado el paquete Full Self-Driving como extra.

En el caso de quienes sí adquirieron el FSD, la cantidad reclamada podría ser superior. En Países Bajos, este paquete llegó a costar alrededor de 6.400 euros, una cifra que ahora muchos conductores quieren recuperar al entender que el producto vendido no se corresponde con lo finalmente recibido.

La plataforma incluso ha incorporado una calculadora individual por vehículo, basada en datos del registro neerlandés RDW, para que cada propietario pueda obtener una estimación orientativa de su posible reclamación.

El papel del RDW y la clave del Hardware 4

Uno de los puntos más delicados del caso está en la documentación obtenida mediante solicitudes de acceso a la información. Según la reclamación, los archivos del RDW indicarían que Tesla presentó la solicitud de homologación del FSD Supervised para vehículos con Hardware 4, no para HW3. Es decir, el regulador no habría rechazado el Hardware 3: simplemente no habría sido sometido a evaluación en ese proceso.

Este matiz es importante porque cambia el enfoque del debate. Si Tesla nunca pidió la aprobación del FSD para HW3, la defensa de que el regulador bloqueó esa versión pierde fuerza. Para los propietarios afectados, el argumento central es que la compañía conocía o debía conocer las limitaciones técnicas del hardware instalado en sus vehículos.

Promesas incumplidas tienen que tener una compensación

El problema de fondo para Tesla no es solo jurídico, sino de confianza. Durante años, la compañía vendió una visión muy ambiciosa de la conducción autónoma, apoyándose en la idea de que el coche ya estaba preparado y que el software haría el resto con el paso del tiempo. Esa promesa funcionó comercialmente, pero ahora se enfrenta a una realidad incómoda: el hardware sí importa.

Para una marca que ha construido buena parte de su imagen en torno a la innovación, dejar a miles de propietarios con la sensación de haber comprado una capacidad que nunca llegará a su coche puede salir muy caro. Y no solo en compensaciones económicas. También en reputación.

Tesla puede seguir defendiendo que el FSD Supervised mejora con el tiempo y que sus sistemas requieren supervisión del conductor. Pero eso no responde a la gran pregunta que se hacen los usuarios de HW3: si el coche estaba realmente preparado para el futuro, ¿por qué ese futuro empieza ahora solo en los modelos con HW4?

 

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