Tesla cambia sus Supercargadores V4: adiós al pago con tarjeta en cada poste
Tesla ha comenzado a introducir de forma discreta un cambio relevante en sus nuevos Supercargadores V4: la eliminación de los lectores de tarjetas individuales en cada poste de carga para sustituirlos por un sistema de pago centralizado.
Según las primeras imágenes y testimonios aparecidos en redes y foros especializados, algunos de los nuevos emplazamientos V4 ya no incluyen el lector de pago sin contacto integrado en cada cargador, un elemento que hasta ahora era una de las señas de identidad de esta generación. En su lugar, se ha instalado un quiosco independiente, con una gran pantalla táctil, que gestiona los pagos de todo el conjunto de cargadores del punto.
Durante el último año, los Supercargadores V4 habían incorporado una pequeña pantalla y un lector de tarjetas en cada poste. Esta solución respondía a exigencias regulatorias tanto en Estados Unidos (como el programa NEVI) como en Europa, donde se obliga a ofrecer métodos de pago in situ para los conductores que no desean utilizar aplicaciones móviles.
Con el nuevo planteamiento, esos lectores individuales desaparecen. Ahora, los usuarios que quieran pagar con tarjeta deben desplazarse hasta el terminal central. El proceso es sencillo: primero se conecta el vehículo al cargador y, al detectar que hay un coche enchufado sin sesión iniciada desde la app, el sistema permite autorizar la carga desde el quiosco mediante pago con tarjeta. Desde esta misma pantalla también es posible seguir el estado de la sesión.
Uno de los aspectos más llamativos de este cambio está en el precio. El primer usuario que detectó este nuevo sistema aseguró que la tarifa aplicada al pagar en el quiosco era aproximadamente el doble de la que se ofrece a los clientes de Tesla que utilizan la app.

Esto encaja con la estrategia habitual de Tesla: ya aplica precios más elevados a los vehículos de otras marcas, que pueden reducirse mediante el uso de la aplicación y la contratación de la suscripción Supercharging Membership. Todo apunta a que el pago en el quiosco corresponde a una tarifa “sin cuenta”, similar a la de otros operadores de carga rápida, que incentivan el registro y la suscripción ofreciendo precios más bajos.
De este modo, Tesla cumple estrictamente con la normativa que exige el pago con tarjeta en el propio punto de carga, pero al mismo tiempo empuja a los usuarios hacia su ecosistema digital, donde los costes son claramente más competitivos.
Desde el punto de vista operativo, el cambio también tiene mucho sentido para la compañía. Los lectores de tarjetas son uno de los componentes más delicados y propensos a fallos en cualquier infraestructura de recarga. Centralizar el sistema en un único terminal reduce de forma notable las tareas de mantenimiento y los tiempos de inactividad.
Además, eliminar hardware de pago de alta seguridad en cada poste permite abaratar la construcción de las estaciones, sin dejar de cumplir con los requisitos legales. En conjunto, este movimiento parece una optimización de costes y fiabilidad, con un claro mensaje para el usuario: la app de Tesla sigue siendo la opción preferente.