La ITV avisa: uno de cada tres coches no pasa la ITV cuando toca
La ITV vuelve a poner sobre la mesa un problema que va mucho más allá de una simple pegatina en el parabrisas. El envejecimiento del parque móvil español, unido al retraso de miles de conductores a la hora de pasar la inspección, está dejando al descubierto fallos graves en elementos tan sensibles como frenos, neumáticos, luces o emisiones.
Pasar la ITV se ha convertido en un verdadero examen para una parte importante del parque automovilístico español. Según los datos del informe de AECA-ITV recogidos por RTVE y El País, en 2025 cerca del 19% de los vehículos inspeccionados fueron rechazados en la primera revisión por presentar defectos graves o muy graves. En la práctica, esto significa que casi uno de cada cinco vehículos que acude a una estación no reúne las condiciones mínimas para circular con seguridad.
El problema no se limita a coches con pequeños fallos. Hablamos de neumáticos sin dibujo, discos de freno agrietados, sistemas de alumbrado defectuosos o emisiones contaminantes por encima de los límites legales. Elementos que, en caso de accidente o maniobra de emergencia, pueden marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.
Un parque móvil cada vez más viejo
Uno de los factores que más preocupa al sector es la edad de los vehículos. El parque móvil español alcanza ya una antigüedad media de 15,2 años, mientras que los turismos rondan los 14,2 años. La situación es todavía más delicada en vehículos profesionales: los camiones se sitúan cerca de los 18,7 años de media y las furgonetas en torno a los 17,7 años.
Este envejecimiento tiene consecuencias directas. A más años y kilómetros, mayor probabilidad de que aparezcan fallos mecánicos, desgaste en componentes críticos y sistemas anticontaminación menos eficaces. No es casualidad que las categorías con más rechazos en la ITV sean, precisamente, las que más kilómetros acumulan: camiones, autobuses, autocares y vehículos de transporte de mercancías.
Los fallos más habituales: luces, emisiones, neumáticos y frenos
El grueso de los defectos graves detectados se concentra en cuatro grandes áreas. Alumbrado y señalización representan alrededor del 23% de los fallos inhabilitantes; las emisiones contaminantes, cerca del 22%; neumáticos y suspensión, un 20%; y los frenos, algo más del 11%. En conjunto, estos apartados suman aproximadamente el 75% de los problemas graves o muy graves que provocan una ITV desfavorable.
En los turismos, las emisiones se colocan entre las principales causas de rechazo, seguidas por las luces y los neumáticos. En las motocicletas, el alumbrado y la señalización concentran una parte especialmente elevada de los defectos. En camiones y furgonetas de más de 3.500 kg, los frenos ganan protagonismo, algo especialmente sensible teniendo en cuenta el peso y la distancia de frenado de estos vehículos.
Retrasar la ITV aumenta el riesgo
Otro dato clave del informe es la relación entre no acudir a tiempo a la inspección y el estado real del vehículo. Los vehículos que retrasan la ITV más de un año presentan un 65% más de defectos graves o muy graves. Además, su antigüedad media ronda los 19,3 años, unos cuatro años por encima de quienes cumplen con los plazos.
AECA-ITV estima que entre el 15% y el 30% de los vehículos obligados a pasar la inspección no lo hacen cuando les corresponde. La horquilla depende de si se excluyen del cálculo los vehículos muy antiguos que, previsiblemente, ya no circulan de forma habitual.
La multa de 200 euros no parece suficiente
Desde AECA-ITV se insiste en que la sanción económica actual no resulta disuasoria para muchos conductores. Circular con la ITV caducada supone una multa de 200 euros, que puede quedarse en 100 euros con pronto pago. El problema es que, en algunos casos, el coste de reparar neumáticos, frenos o averías de emisiones puede ser muy superior, por lo que algunos propietarios asumen el riesgo.
La asociación plantea incluso que no tener la ITV en vigor pueda implicar la pérdida de puntos del carné, una medida que buscaría reforzar el efecto preventivo de la inspección.
La ITV no debería verse como un trámite molesto
La ITV suele despertar rechazo porque llega asociada a gastos, esperas y posibles reparaciones imprevistas. Pero reducirla a un trámite administrativo es un error. Un coche con neumáticos gastados, luces mal reguladas o frenos en mal estado no solo pone en riesgo a su conductor, también al resto de usuarios de la vía.
El debate de fondo es incómodo: España tiene un parque móvil demasiado envejecido y muchos conductores no pueden permitirse cambiar de coche ni afrontar reparaciones costosas. Pero precisamente por eso la inspección técnica es más necesaria que nunca. La solución no pasa solo por sancionar más, sino también por facilitar el mantenimiento, acelerar la renovación del parque y recordar que un vehículo mal cuidado no es un problema privado, sino un riesgo colectivo.
