SpaceX saldrá a bolsa la próxima semana: precio por acción, fecha y cómo comprar antes de la OPV

SpaceX está a las puertas de protagonizar una de las operaciones bursátiles más esperadas de la última década. La compañía de Elon Musk, conocida por sus cohetes reutilizables, el desarrollo de Starship y la red de internet satelital Starlink, prepara su debut en el Nasdaq con una valoración que la situaría al nivel de los mayores gigantes tecnológicos del planeta.

Salida a Bolsa de SpaceX (SPCX)
Salida a Bolsa de SpaceX (SPCX)

Los últimos datos conocidos apuntan a un precio de 135 dólares por acción, unos 116,27 euros al cambio actual, y a una colocación de 555,6 millones de acciones. De cumplirse las cifras previstas, SpaceX podría captar cerca de 75.000 millones de dólares, alrededor de 64.600 millones de euros, convirtiéndose en la mayor salida a bolsa de la historia.

SpaceX prepara una salida a bolsa histórica: precio, fecha y valoración prevista

La operación de SpaceX ya tiene números sobre la mesa. Según las últimas informaciones, la compañía quiere fijar el precio de sus acciones en 135 dólares por título, una cifra que no solo marca el punto de partida de su debut bursátil, sino que también sirve para estimar una valoración cercana a los 1,75 billones de dólares, es decir, aproximadamente 1,51 billones de euros con el cambio actual.

El calendario previsto sitúa la fijación definitiva del precio el 11 de junio de 2026, con el inicio de cotización en el Nasdaq el 12 de junio de 2026 bajo el ticker SPCX.

La magnitud de la operación es enorme. SpaceX planea vender 555,6 millones de acciones, con una recaudación base de unos 74.400 millones de dólares, cerca de 64.100 millones de euros. Además, los bancos colocadores tendrían una opción adicional para adquirir más acciones, lo que podría elevar el importe total hasta unos 86.700 millones de dólares, aproximadamente 74.700 millones de euros.

Por qué el mercado está tan pendiente de SpaceX

SpaceX no es una compañía tecnológica más. Su negocio combina tres áreas con un enorme atractivo para los inversores: lanzamientos espaciales, internet satelital y proyectos de nueva generación vinculados a Starship y a infraestructuras orbitales.

Starlink, el gran motor comercial

Aunque SpaceX nació como una empresa centrada en cohetes, el gran elemento diferencial para los mercados es Starlink. Su red de satélites de baja órbita se ha convertido en una pieza clave para llevar internet a zonas rurales, barcos, aviones, instalaciones militares y regiones sin infraestructura terrestre.

Este negocio es especialmente interesante porque ofrece ingresos recurrentes, algo que Wall Street valora mucho más que los contratos puntuales de lanzamiento. En otras palabras: SpaceX no solo vende misiones espaciales, también está construyendo una red global de conectividad.

Foto de la antena de Starlink
Foto de la antena de Starlink

Starship y la apuesta a largo plazo

La otra gran promesa es Starship, el sistema de transporte espacial totalmente reutilizable con el que SpaceX quiere reducir de forma drástica el coste de acceso al espacio. Su desarrollo todavía implica riesgos técnicos y financieros, pero también es la base de buena parte del relato de crecimiento futuro de la compañía.

El interés de los inversores se explica por una idea sencilla: si SpaceX consigue abaratar de verdad los lanzamientos, podría abrir la puerta a nuevos mercados, desde grandes constelaciones de satélites hasta infraestructuras espaciales mucho más ambiciosas.

Cómo comprar acciones de SpaceX antes de que salga a bolsa

Aquí conviene ser muy claro: comprar acciones de SpaceX antes de su debut bursátil no es tan sencillo como comprar acciones de Tesla, Apple o Nvidia desde una app de inversión convencional. Hasta que la empresa empiece a cotizar en el Nasdaq, sus acciones siguen perteneciendo al mercado privado.

1. Acceso a la OPV a través de un bróker

La vía más directa sería participar en la OPV mediante un bróker que tenga acceso a la colocación. El problema es que este tipo de operaciones suele estar reservado, en gran medida, a clientes institucionales, grandes patrimonios o inversores con relaciones directas con las entidades colocadoras.

En el caso de SpaceX, los bancos implicados incluyen grandes nombres de Wall Street, entre ellos Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup y JPMorgan Chase.

Para un pequeño inversor europeo, lo más realista es consultar con su bróker si ofrecerá acceso a la OPV. Algunas plataformas permiten solicitar acciones de empresas que salen a bolsa, pero la asignación no está garantizada y puede ser muy inferior a la cantidad solicitada.

2. Mercados secundarios pre-IPO

Otra opción es acudir a plataformas especializadas en acciones de compañías privadas, como los mercados secundarios pre-IPO. En estos espacios se pueden comprar participaciones de empresas que todavía no cotizan, normalmente a través de empleados, antiguos trabajadores o inversores privados que quieren vender parte de sus acciones.

Plataformas como Hiive muestran precios indicativos de SpaceX y explican que el acceso suele estar limitado a inversores acreditados o institucionales. Además, la propia compañía puede tener derecho de aprobación o de tanteo sobre ciertas transferencias, lo que significa que no todas las operaciones llegan a completarse.

3. Vehículos de inversión indirecta

También existen vías indirectas, como fondos, sociedades o vehículos privados con exposición a SpaceX. En algunos casos, estas estructuras compran participaciones antes de la salida a bolsa y luego permiten que inversores cualificados accedan a una parte de esa exposición.

El inconveniente es que estos vehículos suelen tener comisiones más elevadas, menor liquidez y condiciones complejas. Además, el inversor no siempre posee directamente acciones ordinarias de SpaceX, sino una participación en una estructura que, a su vez, tiene exposición a la empresa.

4. Esperar al primer día de cotización

Para la mayoría de inversores particulares, la vía más sencilla será esperar a que SpaceX empiece a cotizar en el Nasdaq. A partir de ese momento, las acciones deberían poder comprarse como cualquier otro valor estadounidense desde brókers que ofrezcan acceso a Wall Street.

Eso sí, el primer día de cotización puede ser extremadamente volátil. En OPV muy esperadas, el precio puede dispararse en la apertura, caer con fuerza tras los primeros cruces o moverse de forma brusca durante varias sesiones.

Los riesgos: valoración muy exigente y mucha presión desde el primer día

El entusiasmo alrededor de SpaceX es evidente, pero la valoración propuesta también exige mucha prudencia. Una capitalización cercana a 1,75 billones de dólares coloca a la compañía en una liga reservada a muy pocas empresas del mundo.

Algunos analistas han mostrado cautela con la valoración, especialmente por el peso de las expectativas futuras. Según informaciones recientes, Morningstar habría manejado una valoración bastante inferior, en torno a 780.000 millones de dólares, lo que refleja la enorme distancia entre el precio que busca el mercado y las estimaciones más conservadoras.

Además, Reuters ha señalado que SpaceX registró pérdidas netas en 2025 pese al fuerte crecimiento de ingresos, un dato relevante para cualquier inversor que quiera mirar más allá del ruido mediático.

El detalle clave para los inversores europeos

Para un inversor en España o en cualquier otro país de la zona euro, hay dos factores adicionales a tener en cuenta. El primero es el cambio euro/dólar. Si la acción se compra en dólares, una variación de la divisa puede afectar a la rentabilidad final aunque la acción suba.

El segundo es la fiscalidad. La compra de acciones estadounidenses puede implicar formularios fiscales como el W-8BEN, retenciones sobre dividendos si los hubiera y declaración de plusvalías según la normativa del país de residencia fiscal.

SpaceX puede ser una oportunidad histórica, pero no a cualquier precio

La salida a bolsa de SpaceX tiene todos los ingredientes para convertirse en un acontecimiento histórico. La empresa ha cambiado la industria espacial, ha demostrado que los cohetes reutilizables no eran una fantasía y ha convertido Starlink en uno de los negocios de conectividad más ambiciosos del mundo.

Ahora bien, una gran compañía no siempre equivale a una gran inversión al precio de salida. Ese es el punto que muchos inversores deberían tener muy presente. SpaceX llega al mercado con una narrativa potentísima, pero también con una valoración extremadamente exigente. Comprar en los primeros minutos por miedo a quedarse fuera puede ser tan peligroso como ignorar una empresa que, claramente, está redefiniendo sectores enteros.

Mi impresión es que SpaceX será una de esas acciones que marcarán época, pero la clave estará en el precio real al que pueda entrar cada inversor. Si la acción abre muy por encima de los 135 dólares, la ecuación riesgo-recompensa puede cambiar por completo. La paciencia, en este caso, puede ser tan importante como el entusiasmo.

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