Google pagará a SpaceX 790 millones de euros al mes por cálculo de potencia para su IA
Google ha cerrado un acuerdo millonario con SpaceX para asegurarse capacidad de cálculo de inteligencia artificial durante casi tres años, en una operación que refuerza el nuevo papel de la compañía de Elon Musk como proveedor de infraestructura para IA.
SpaceX está dejando de ser únicamente una empresa asociada a cohetes, satélites y Starlink. La compañía de Elon Musk empieza a abrirse paso en otro negocio igual de estratégico: la infraestructura de computación para inteligencia artificial.
Según una nueva documentación regulatoria, Google ha acordado pagar a SpaceX 920 millones de dólares al mes, unos 790 millones de euros, para utilizar capacidad de cálculo alojada en la red de centros de datos de la compañía. El contrato tendrá una duración de 32 meses, desde octubre de 2026 hasta junio de 2029.
El acuerdo permitirá a Google acceder a unas 110.000 GPU NVIDIA, además de la infraestructura necesaria para ejecutar grandes cargas de trabajo vinculadas a inteligencia artificial. En plena carrera por desarrollar y desplegar modelos cada vez más potentes, este tipo de recursos se ha convertido en uno de los activos más buscados por las grandes tecnológicas.
SpaceX suma otro gran cliente tras Anthropic
El contrato con Google llega poco después de la ampliación de la alianza entre SpaceX y Anthropic. En ese caso, la compañía especializada en inteligencia artificial pagará alrededor de 15.000 millones de dólares al año, unos 12.900 millones de euros, por acceder a la red de centros de datos Colossus.
Sumando ambos acuerdos, SpaceX ingresará aproximadamente 2.170 millones de dólares al mes, es decir, cerca de 1.864 millones de euros mensuales. En términos anualizados, hablamos de más de 26.000 millones de dólares, unos 22.300 millones de euros, solo con dos clientes de computación para IA.
La cifra es especialmente llamativa porque sitúa esta nueva línea de negocio al nivel de la facturación anual de muchas grandes compañías. Y lo más relevante es que se trata de un segmento que apenas acaba de despegar dentro del ecosistema de SpaceX.
Una nueva vía de ingresos antes de su esperada salida a bolsa
Elon Musk ya había avanzado que SpaceX estaba ofreciendo computación de inteligencia artificial “como servicio” y que mantenía conversaciones con más empresas interesadas. Si esas negociaciones terminan en contratos de un tamaño similar, SpaceX podría convertirse rápidamente en uno de los mayores proveedores independientes de infraestructura de IA del mundo.
La estrategia también tiene una lectura financiera clara. Levantar centros de datos de este tamaño exige inversiones gigantescas en chips, energía, refrigeración, redes y mantenimiento. Según la información vinculada a su futura salida a bolsa, SpaceX destinó 10.100 millones de dólares en gasto de capital durante el primer trimestre, de los cuales 7.700 millones fueron a parar a infraestructura relacionada con inteligencia artificial.
Ahora, esas inversiones empiezan a generar retornos importantes. Con Anthropic pagando unos 1.250 millones de dólares al mes y Google añadiendo otros 920 millones, la división de infraestructura de IA se está convirtiendo en uno de los grandes motores de crecimiento de SpaceX de cara a su esperada OPV.
SpaceX ya no quiere depender solo del espacio
Hasta hace poco, el relato de SpaceX giraba en torno a los lanzamientos, los contratos espaciales y la expansión de Starlink. Sin embargo, la inteligencia artificial abre una nueva oportunidad: vender capacidad de cálculo a empresas que necesitan miles de GPU y no siempre pueden esperar a construir sus propios centros de datos.
El principal reto será ejecutar sin fallos. Este negocio requiere una inversión constante y una enorme capacidad operativa. Pero si SpaceX consigue cumplir con los plazos y atraer más clientes, podría añadir a su negocio espacial una fuente de ingresos recurrente y muy rentable.
SpaceX, mucho más que una empresa aeroespacial
Este acuerdo demuestra hasta qué punto la inteligencia artificial ha cambiado las prioridades de las grandes tecnológicas. Google, una de las empresas con más músculo del mundo en centros de datos, está dispuesta a pagar casi 800 millones de euros al mes a un tercero para asegurarse capacidad de cálculo.
Eso dice mucho sobre el momento actual del mercado. Ya no basta con tener buenos modelos de IA: también hay que tener acceso a chips, energía y centros de datos disponibles. SpaceX ha visto esa oportunidad y parece decidida a explotarla a gran escala.
La jugada puede ser brillante si la compañía mantiene el control de sus costes y cumple con sus compromisos. Pero también introduce una nueva presión: SpaceX ya no solo tendrá que lanzar cohetes y gestionar satélites, también deberá operar como un gigante de la infraestructura tecnológica.

