Volkswagen se suma a la opción de aumentar la potencia de sus coches eléctricos mediante suscripción
Desbloquear el potencial de un vehículo eléctrico a través de una actualización de software es cada vez más común y ahora Volkswagen se suma a la lista de fabricantes que ofrecen esta opción
El Volkswagen ID.3 continúa consolidándose como uno de los coches eléctricos más populares en Europa, gracias en gran medida a la rebaja de precios que ha aplicado la marca. En España, la versión de acceso se ofrece desde 31.195 euros, antes de aplicar ayudas o promociones, lo que ha convertido a este compacto eléctrico en una opción muy atractiva para quienes buscan dar el salto a la movilidad cero emisiones. Sin embargo, el fabricante alemán ha iniciado un movimiento que está generando debate: la posibilidad de mejorar las prestaciones del ID.3 a cambio de un pago extra, ya sea mediante suscripción o con un único desembolso.
Las actualizaciones inalámbricas OTA han abierto la puerta a un nuevo modelo de negocio en el sector del automóvil, en el que no solo se actualizan sistemas de infoentretenimiento o asistentes de conducción, sino que también se pueden desbloquear características que ya están presentes en el vehículo. BMW, por ejemplo, causó polémica con la activación de los asientos calefactables bajo suscripción, y ahora es Volkswagen quien da un paso más allá al aplicar esta fórmula directamente sobre el rendimiento mecánico del ID.3 Pro.
De serie, esta versión entrega 204 CV y 265 Nm de par motor, cifras que permiten un 0 a 100 km/h en 7,6 segundos y una velocidad punta de 160 km/h. Pero quienes busquen un extra de prestaciones podrán acceder a una actualización que eleva la potencia hasta 231 CV y el par máximo hasta 310 Nm, cifras equivalentes a las del ID.3 Pro S. Con ello, la aceleración mejora y pasa a 7,1 segundos, aunque la velocidad máxima se mantiene sin cambios.
Volkswagen ofrecerá dos vías para acceder a esta mejora: una suscripción mensual de 18,90 euros, o bien un pago único de 629 euros que desbloqueará la potencia de manera permanente. La activación se realiza desde el propio sistema multimedia del coche, a través del perfil del usuario. La marca asegura que esta actualización está disponible para todos los ID.3 Pro que cuenten con la versión de software 3.2.1 o posterior; en caso de disponer de una versión anterior, será necesario acudir al servicio oficial para actualizarlo sin costes adicionales de mano de obra.
La jugada plantea un dilema interesante. Por un lado, permite a los clientes acceder a un nivel de rendimiento superior sin tener que pagar desde el principio la diferencia de precio entre un ID.3 Pro y un Pro S, que en mercados como Alemania ronda los 8.000 euros. Sin embargo, esa diferencia no se limita únicamente a la potencia: el Pro S incorpora además una batería de mayor capacidad, lo que se traduce en hasta 562 kilómetros de autonomía frente a los 434 km que alcanza el Pro estándar.
El debate está servido. Para algunos conductores, pagar por activar una potencia que ya está instalada en el coche puede resultar frustrante y dar la sensación de que se está comprando un producto incompleto. Para otros, sin embargo, supone una forma flexible de acceder a un extra de rendimiento cuando realmente lo necesiten, sin tener que asumir un sobrecoste en el momento de la compra.
Lo que parece claro es que este modelo de negocio, basado en suscripciones y mejoras bajo demanda, ha llegado para quedarse. Y aunque en esta ocasión afecta al rendimiento, no sería extraño que en el futuro Volkswagen y otras marcas amplíen esta estrategia a más apartados del vehículo, redefiniendo así la manera en la que entendemos la propiedad de un coche.