El "circuito de pruebas" extremo donde BYD prueba sus coches eléctricos: dunas, piscinas… y un tamaño mayor que muchas ciudades

BYD circuito de pruebas

BYD no solo quiere fabricar coches eléctricos a gran escala. También quiere demostrar, de forma muy visual, hasta dónde puede llevar su tecnología. Para ello ha levantado en Zhengzhou, China, un enorme centro de pruebas pensado específicamente para vehículos electrificados. Este complejo funciona casi como un parque temático del coche eléctrico.

Allí no basta con acelerar en una recta o tomar curvas a alta velocidad. En este circuito hay dunas artificiales, piscinas para comprobar la estanqueidad de sus modelos y superficies deslizantes. Además, hay zonas de todoterreno y una pista asfaltada. Allí se ponen a prueba desde SUV de lujo hasta superdeportivos eléctricos de más de 1.000 CV.

El circuito extremo de BYD en Zhengzhou

El BYD Global Zhengzhou Test Circuit es una de las instalaciones más llamativas que ha creado la marca china en los últimos años. La compañía lo presentó como el primer circuito todoterreno de China dedicado a vehículos de nueva energía. Esta categoría engloba eléctricos puros, híbridos enchufables y otros modelos electrificados.

El complejo forma parte de la gigantesca base industrial de BYD en Zhengzhou. Esta ciudad se ha convertido en uno de los centros neurálgicos de la compañía. Su tamaño es tan descomunal que permite integrar producción, desarrollo y validación técnica. Además, en el mismo espacio se ofrecen experiencias de conducción. Más que una simple pista, es un laboratorio a escala real.

La idea es clara: someter a los coches a situaciones poco habituales para comprobar cómo responden sus sistemas de tracción, suspensión, sellado, control electrónico y gestión de potencia. Y, de paso, enseñar al mundo que BYD ya no juega solo en la liga de los eléctricos asequibles.

Una duna artificial con récord Guinness

Una de las grandes protagonistas del circuito es su duna artificial cubierta. No es una rampa cualquiera: BYD asegura que está construida con 6.200 toneladas de arena para imitar la composición del desierto de Alxa. Esta es una de las zonas más exigentes para la conducción todoterreno en China.

La instalación cuenta con una pendiente de 28 grados y una caída vertical de 29,6 metros. Guinness World Records reconoce a BYD el récord por la mayor altura vertical en una instalación de simulación de dunas para pruebas de coches, con 29,614 metros, logrado en Zhengzhou el 7 de agosto de 2025.

En esta zona se prueban modelos como el Yangwang U8, el enorme SUV de lujo de la submarca premium de BYD. Su gran baza está en la tracción independiente y en la entrega inmediata de par. Estas son dos ventajas clave para avanzar sobre arena sin que las ruedas pierdan agarre de forma descontrolada.

Ver un vehículo de más de tres toneladas subir una pendiente de arena con aparente facilidad tiene algo de espectáculo. Pero también de demostración técnica. BYD quiere enseñar que sus eléctricos no solo aceleran fuerte en asfalto. También pueden enfrentarse a terrenos donde el control de tracción y la gestión electrónica marcan la diferencia.

La piscina donde el Yangwang U8 puede flotar

Otra de las zonas más sorprendentes del circuito es la piscina de pruebas. Su función no es recreativa, sino comprobar las capacidades de estanqueidad y seguridad de modelos preparados para situaciones extremas.

El caso más llamativo es el Yangwang U8, un SUV que puede activar un modo de flotación de emergencia. Según la información técnica difundida sobre este modelo, es capaz de mantenerse a flote durante un máximo de 30 minutos. Además, puede desplazarse a unos 3 km/h en el agua. BYD insiste en que esta función está pensada para emergencias, como inundaciones, y no para utilizar el coche como si fuera una embarcación.

Durante la maniobra, el vehículo recurre a sus sistemas de sellado, eleva la suspensión y utiliza el movimiento de las ruedas para avanzar lentamente. La imagen resulta impactante: un todoterreno de lujo entrando en una piscina, flotando y saliendo por sus propios medios.

Asfalto, derrapes y superdeportivos eléctricos

El circuito de Zhengzhou no se limita al barro, la arena o el agua. También incluye una pista asfaltada de unos 1,7 kilómetros, pensada para probar aceleración, frenada y comportamiento dinámico. Allí entran en escena modelos como el Yangwang U9, el superdeportivo eléctrico de la marca, y berlinas deportivas como el Denza Z9GT.

Además, el complejo cuenta con zonas específicas para evaluar el control de estabilidad. Entre ellas hay plataformas que descolocan el eje trasero del coche para comprobar cómo actúan las ayudas electrónicas. Así mismo, hay superficies deslizantes que simulan condiciones de baja adherencia, similares a nieve o hielo.

Este tipo de pruebas son menos espectaculares que una piscina o una duna gigante. Sin embargo, resultan esenciales para validar la seguridad de un vehículo. En un coche eléctrico potente, donde la entrega de par es instantánea, el software que gestiona cada rueda es tan importante como el motor o la batería.

BYD ha entendido el valor del espectáculo

Lo más interesante de este circuito no es solo su tamaño ni la cantidad de pruebas que permite realizar. Lo realmente importante es el mensaje que BYD está enviando a sus rivales. La marca china quiere dejar de ser vista únicamente como un fabricante competitivo en precio.

Zhengzhou es una declaración de intenciones. La duna Guinness, la piscina del Yangwang U8 y el circuito para superdeportivos eléctricos tienen una parte técnica evidente. Pero también una enorme carga de marketing. BYD sabe que, para conquistar Europa, no basta con vender coches eficientes y bien equipados. También necesita construir imagen, deseo y credibilidad tecnológica.

Y en ese terreno, este circuito extremo cumple perfectamente su función. Porque después de ver un SUV eléctrico flotando o subiendo una duna cubierta de casi 30 metros, cuesta seguir pensando en BYD como una marca más.

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