China quiere hacerse con Leapmotor, la marca china de Stellantis
Leapmotor en el punto de mira: FAW planea entrar en la joya china de Stellantis
Es un secreto a voces —y no por eso menos real— que el Gobierno chino protege con especial celo a su industria automovilística. Desde hace décadas impone, con muy pocas excepciones, que cualquier marca extranjera que quiera operar en el país lo haga asociándose con un productor local. Esa política, aplicada durante más de 20 años, ha permitido que China digiera el conocimiento de fabricantes europeos, japoneses y coreanos, y eventualmente los alcance e incluso los supere.
Hoy, esa estrategia parece querer abrirse paso de nuevo, esta vez sobre un fabricante en pleno auge: Leapmotor.
El giro estratégico: de socio extranjero a blanco de interés doméstico
La primavera pasada, Stellantis dio un golpe maestro: invirtió unos 1.500 millones de euros en Leapmotor, obteniendo acceso a su tecnología eléctrica y la posibilidad de comercializar sus vehículos en Europa.
Ese empujón resultó decisivo: Leapmotor dejó de ser una promesa lejana y se convirtió en un actor clave, con sus primeros modelos cosechando sensaciones muy positivas tanto en China como fuera.
Gracias a ello, la marca planea producir vehículos en Europa: su fabricación podría arrancar en 2026 en una planta del grupo Stellantis en Zaragoza, según declaraciones oficiales.
Resultados: crecimiento real y buenas perspectivas
Leapmotor ha logrado en 2025 un crecimiento notable. En España ya superó las 1.000 unidades vendidas en el primer semestre, con un 76 % de sus ventas dirigidas a particulares.
A nivel global, sus ventas medio‑anuales alcanzaron las 221.664 unidades.
Esa tracción comercial —sumada al respaldo tecnológico y financiero— ha fortalecido su capacidad: los informes recientes muestran márgenes positivos y ponen la mira en mantener esa tendencia en 2026.
¿Por qué volvió el foco estatal? El interés de FAW
Pero el éxito de Leapmotor no ha pasado desapercibido en su propio país. Según varios medios, FAW Group —una de las grandes empresas estatales del automóvil en China, con décadas de trayectoria — estaría analizando entrar como accionista en Leapmotor.
Las negociaciones llevan meses: en marzo firmaron un memorando de entendimiento para colaborar en futuros vehículos eléctricos y componentes, con opción a ampliar la cooperación hasta incluir participación accionarial.
Diversos informes públicos sitúan la posible adquisición en torno al 5‑10 % de las acciones. No bastaría para reemplazar a Stellantis como mayor accionista externo, pero sí para que FAW se convierta en socio estratégico y gane influencia en la dirección de la empresa.
FAW — fundada en 1953 — no es una cualquiera: su peso en la industria nacional es enorme, con marcas bajo su paraguas y múltiples alianzas con gigantes como Toyota o Volkswagen.
Una posible entrada de FAW en Leapmotor no parece casual: responde a una necesidad urgente del Estado chino de acelerar la electrificación. Por ahora, apenas alrededor del 10 % de sus ventas corresponden a vehículos enchufables, muy por debajo de la media del mercado.
¿Qué supone este movimiento? Riesgos y oportunidades
Para Leapmotor —y por extensión para Stellantis— la entrada de FAW podría tener doble lectura.
Por un lado, un socio local fuerte podría facilitar la integración en el mercado chino, acceso a red de distribución, permisos regulatorios o incluso sinergias en componentes y plataformas.
Pero por otro, existe el riesgo de que el control efectivo o estratégico de la compañía cambie, lo que podría influir en la dirección tecnológica, prioridades de mercado o independencia respecto a Stellantis.
Para FAW —y para el Estado—, la inversión supone apropiarse de una tecnología EV confiable, innovadora y competitiva, acelerando así su estrategia de electrificación sin tener que desarrollarla desde cero.
Para Europa y para Stellantis, la clave estará en cómo se configure esa alianza: si FAW actúa como socio minoritario estratégico, podría no haber problemas; si en cambio su influencia crece demasiado, ello podría complicar la estrategia industrial y comercial de Stellantis fuera de China.