CATL firma el mayor pedido de baterías de sodio: 60 GWh para almacenamiento energético
CATL acaba de protagonizar uno de los movimientos más importantes hasta la fecha en el sector de las baterías de ion-sodio. El mayor fabricante mundial de baterías ha firmado con HyperStrong un acuerdo de suministro de 60 GWh destinado a proyectos de almacenamiento energético.
La cifra no es menor: se trata del mayor pedido de baterías de sodio anunciado hasta ahora. Además, confirma que esta tecnología empieza a salir del terreno experimental para entrar en una fase comercial mucho más ambiciosa.
CATL acelera la producción masiva de baterías de sodio
CATL y Beijing HyperStrong Technology han firmado una alianza estratégica de tres años por la que el fabricante chino suministrará 60 GWh de baterías de ion-sodio. El acuerdo incluye desarrollo tecnológico, aplicación de producto y ejecución de proyectos de almacenamiento energético.
Para poner la cifra en contexto, esos 60 GWh equivalen aproximadamente a la mitad de todo el volumen de baterías para almacenamiento estacionario que CATL entregó durante 2025. Es decir, no hablamos de una prueba piloto. Se trata de un contrato de escala industrial.
Según CATL, este acuerdo demuestra que la compañía ya cuenta con capacidad para entregar baterías de sodio a gran escala. Además, indica que ha superado algunos de los principales retos de fabricación, como la densidad energética, el control de la humedad y determinados problemas asociados al proceso productivo.

Por qué el sodio puede cambiar el almacenamiento energético
Las baterías de ion-sodio funcionan de forma parecida a las de ion-litio, pero utilizan sodio como elemento principal. Su gran ventaja está en la disponibilidad del material: el sodio es mucho más abundante y barato que el litio. Por esta razón, esto puede ayudar a reducir costes en aplicaciones donde el peso no es tan determinante.
Por eso su papel puede ser especialmente importante en el almacenamiento estacionario. En grandes instalaciones conectadas a la red eléctrica, lo más importante no siempre es conseguir la máxima densidad energética. También es clave lograr un buen coste por kWh, una larga vida útil, seguridad y facilidad de despliegue.
La celda de sodio para almacenamiento de CATL supera los 300 Ah, alcanza una densidad energética cercana a los 160 Wh/kg, ofrece una eficiencia de conversión del sistema del 97% y promete más de 15.000 ciclos manteniendo el 80% de su capacidad.
Otro punto destacado es su rango térmico. Estas baterías pueden funcionar entre -40 ºC y 70 ºC, una característica muy relevante para instalaciones en zonas de frío extremo o altas temperaturas.
Compatibles con la infraestructura actual
Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta de CATL es que sus celdas de sodio han sido diseñadas con dimensiones compatibles con sus productos de litio. Por lo tanto, esto facilita su integración en cadenas de suministro, sistemas de almacenamiento e infraestructuras ya existentes.
En la práctica, esta compatibilidad puede reducir costes de adaptación y acelerar la implantación de la tecnología. Esto es porque los integradores no tendrían que rediseñar por completo sus soluciones.
Un posible punto de inflexión para el sector
Algunos observadores ya hablan de un posible “momento DeepSeek” para la industria del almacenamiento energético. La comparación hace referencia a una tecnología capaz de romper las previsiones de costes y acelerar la adopción de una alternativa que hasta ahora parecía lejana.
CATL no es la única empresa que trabaja en baterías de sodio. BYD, HiNa Battery, Natron Energy, Altris o Faradion también desarrollan soluciones en este campo. Sin embargo, ninguna de ellas ha anunciado hasta ahora un pedido comparable en tamaño al firmado por CATL e HyperStrong.
Además, CATL también quiere llevar esta tecnología al vehículo eléctrico. Su objetivo es utilizar el sodio en aplicaciones donde el coste, la seguridad y la durabilidad puedan pesar más que la máxima autonomía.