Los BYD aparcan mejor que tú: rozan la carrocería un 86% menos que los humanos

Demostración del sistema de aparcamiento del BYD Dolphin Surf

BYD quiere demostrar que la conducción asistida ya no es solo una función llamativa para presumir de tecnología. Ahora es una herramienta capaz de reducir accidentes reales. El fabricante chino asegura que sus sistemas de asistencia de nivel 2 están logrando cifras muy superiores a las de un conductor humano en situaciones habituales del día a día.

La marca afirma que su tecnología reduce de forma notable tanto los accidentes graves como los pequeños golpes al aparcar. Un mensaje potente en plena expansión internacional de BYD, que está ganando terreno en Europa con coches eléctricos e híbridos enchufables cada vez más competitivos.

BYD presume de una conducción asistida más segura

Durante una intervención en la 13.ª Conferencia Anual sobre Tecnología de Vehículos Conectados Inteligentes, celebrada en Shanghái, Yang Dongsheng, vicepresidente sénior de BYD, defendió el impacto que está teniendo el despliegue masivo de sus asistentes de conducción.

Según los datos de la compañía, los vehículos que utilizan su software de conducción inteligente registran solo una sexta parte de los accidentes graves frente a los coches conducidos exclusivamente por humanos. Es una cifra muy llamativa. No obstante, conviene recordar que hablamos de sistemas de nivel 2: el conductor sigue siendo responsable y debe mantener siempre la atención en la carretera.

BYD ha extendido esta tecnología con mucha rapidez durante 2025. Su sistema ya está presente en cerca de 3 millones de vehículos en todo el mundo y disponible en más de 60 modelos. Esa escala le permite recopilar una enorme cantidad de datos reales. Además, puede mejorar sus algoritmos con mucha más velocidad que otros fabricantes con menor volumen de coches conectados.

Sistema God´s Eye de BYD en funcionamiento

Aparcar sin rozar: el gran argumento para el conductor medio

Más allá de los accidentes graves, BYD también pone el foco en algo mucho más cotidiano: los golpes al aparcar. Según la compañía, su sistema de asistencia al estacionamiento ha reducido los pequeños roces en la carrocería en un 86 % frente a las maniobras realizadas por humanos.

Es un dato especialmente interesante en Europa. Muchos conductores se enfrentan cada día a garajes estrechos, columnas mal colocadas y plazas de aparcamiento diseñadas para coches más pequeños que los actuales. En ese escenario, un sistema capaz de evitar arañazos, golpes en paragolpes o roces en aletas puede convertirse en un argumento de compra muy práctico.

Además, BYD asegura que su asistente de aparcamiento tiene una tasa de uso muy elevada. No es una función escondida en un menú que casi nadie activa. Por el contrario, es una herramienta que muchos propietarios utilizan de forma habitual para maniobrar con más tranquilidad.

La arquitectura Xuanji, el cerebro tecnológico de BYD

La base de este sistema es la arquitectura Xuanji, una plataforma que integra diferentes áreas del vehículo en un ecosistema común. En lugar de tener sistemas separados para infoentretenimiento, seguridad, propulsión y control del coche, BYD busca que todos esos elementos trabajen de forma coordinada.

Esto permite al vehículo analizar mejor lo que ocurre a su alrededor y anticiparse a situaciones de riesgo. La marca combina software de visión, inteligencia artificial y sensores como el LiDAR en determinadas versiones. Así, puede detectar obstáculos que una cámara convencional podría pasar por alto.

BYD también alimenta sus sistemas con millones de kilómetros de datos de conducción diarios. Esa información se utiliza en simuladores en la nube para entrenar y actualizar los algoritmos con frecuencia, mejorando la respuesta del coche ante situaciones reales.

Menos promesas y más utilidad real

Lo más interesante de la estrategia de BYD no es hablar de coches autónomos, sino de funciones que el conductor puede notar desde el primer día. Aparcar mejor, evitar roces y reducir el riesgo de accidente son beneficios fáciles de entender. Por tanto, son mucho más cercanos que la promesa de una autonomía total que todavía sigue lejos.

Aun así, hay que ser prudentes. Un sistema de nivel 2 no sustituye al conductor. Puede ayudar mucho, pero no convierte el coche en infalible. La responsabilidad sigue estando en la persona que va al volante.

Dicho esto, BYD está moviendo bien sus cartas. Si consigue llevar estas funciones a modelos de precio razonable, puede presionar todavía más a los fabricantes europeos. Al final, para muchos usuarios, que el coche aparque solo y no roce la carrocería puede ser tan convincente como tener más autonomía o una pantalla más grande.

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