La batería que promete más autonomía y recargas rápidas gana un nuevo aliado industrial
SK On y Factorial Energy han anunciado una alianza estratégica para estudiar cómo llevar las baterías de estado sólido a una producción a gran escala, una tecnología llamada a mejorar la autonomía, la velocidad de carga y la eficiencia de los coches eléctricos. El acuerdo permitirá combinar la experiencia industrial del fabricante surcoreano con la tecnología FEST de Factorial, en un momento en el que el sector busca soluciones capaces de superar las limitaciones de las baterías de ion-litio actuales.
SK On y Factorial Energy han dado un paso importante para intentar llevar las baterías de estado sólido fuera del laboratorio y acercarlas a una producción industrial real. Ambas compañías han firmado un memorando de entendimiento para estudiar cómo integrar la tecnología FEST de Factorial en la red global de fabricación del gigante surcoreano.
La noticia llega en un momento clave para el coche eléctrico: la industria necesita baterías con más autonomía, menos peso, mejor rendimiento térmico y recargas más rápidas. Pero el gran reto sigue siendo el mismo: fabricar baterías de estado sólido a gran escala sin disparar costes ni comprometer la fiabilidad.
- SK On y Factorial se alían para acelerar la batería de estado sólido
- La tecnología FEST ya se está probando en coches reales
- Una alianza que tiene sentido, pero todavía exige prudencia
SK On y Factorial se alían para acelerar la batería de estado sólido
La colaboración entre SK On y Factorial Energy no es un simple acuerdo de investigación. El objetivo principal será evaluar si la infraestructura industrial de SK On, diseñada actualmente para baterías de ion-litio, puede adaptarse al desarrollo y futura producción de celdas de estado sólido.
Según la propia Factorial, el memorando de entendimiento fue firmado el 29 de julio de 2026 y permitirá combinar su tecnología de celdas avanzadas con la experiencia de SK On en fabricación, plantas piloto y escalado industrial. La compañía surcoreana cuenta con más de 200 GWh de capacidad anual de producción en todo el mundo, de los cuales unos 100 GWh se encuentran en Estados Unidos.
El gran obstáculo: pasar del prototipo a la fábrica
Las baterías de estado sólido prometen una mejora relevante frente a las baterías actuales de ion-litio. Al sustituir el electrolito líquido por uno sólido, pueden ofrecer una mayor densidad energética, mejor seguridad, menor peso y tiempos de carga más reducidos. Sin embargo, no basta con lograr buenos resultados en laboratorio.
El verdadero problema está en fabricar millones de celdas con un comportamiento homogéneo, un coste competitivo y una vida útil suficiente. En este punto entran en juego cuestiones como la estabilidad del electrolito sólido, las tensiones internas de los materiales, el contacto entre capas y la capacidad de producir estas celdas con procesos industriales repetibles.
Por eso el acuerdo con SK On es especialmente relevante. Factorial no busca construir desde cero una red de megafactorías propia, sino apoyarse en socios industriales ya consolidados. La propia empresa define este enfoque como una estrategia “capital-light”, basada en aprovechar ecosistemas de fabricación existentes para acelerar la industrialización.
La tecnología FEST ya se está probando en coches reales
Factorial no parte de una hoja en blanco. Su tecnología FEST, siglas de Factorial Electrolyte System Technology, ya ha sido integrada en un Dodge Charger Daytona de desarrollo dentro de un programa con Stellantis. La prueba supone uno de los pasos más visibles hasta ahora para llevar celdas de estado sólido a un vehículo completo y no solo a ensayos de laboratorio.
En validaciones previas, Stellantis y Factorial demostraron celdas FEST de 77 Ah con una densidad energética de 375 Wh/kg, más de 600 ciclos, carga del 15% al 90% en 18 minutos y funcionamiento en un rango de temperatura de -30 ºC a 45 ºC. Son cifras que, si logran mantenerse en producción masiva, podrían cambiar la percepción del coche eléctrico en autonomía, recarga y uso en climas extremos.
La compañía estadounidense también trabaja con grandes fabricantes como Mercedes-Benz, Hyundai, Kia y Stellantis. En el caso de Mercedes, Factorial destaca que un vehículo de pruebas ligeramente modificado logró superar los 1.200 kilómetros con una sola carga usando sus celdas de estado sólido.
SK On aporta músculo industrial y clientes globales
SK On es uno de los actores más importantes del sector de baterías para vehículos eléctricos. La empresa suministra celdas a fabricantes como Hyundai Motor Group, Ford, Volkswagen y Ferrari, y dispone de plantas en funcionamiento o construcción en Estados Unidos, Europa y Asia.
Esto convierte a SK On en un socio especialmente valioso para Factorial. La tecnología de estado sólido necesita algo más que buenos datos técnicos: necesita líneas de producción, control de calidad, proveedores, automatización y experiencia en volumen. Sin esa parte industrial, cualquier avance corre el riesgo de quedarse en una promesa más.
Una alianza que tiene sentido, pero todavía exige prudencia
Este acuerdo entre SK On y Factorial Energy tiene bastante lógica. Factorial aporta una tecnología que ya empieza a demostrar resultados interesantes en vehículos reales, mientras que SK On ofrece justo lo que más falta hace en esta fase: capacidad industrial y conocimiento de fabricación a gran escala.
Ahora bien, conviene no vender la batería de estado sólido como algo que vaya a cambiar el mercado de la noche a la mañana. El memorando firmado es no vinculante, salvo algunas disposiciones habituales, y todavía queda trabajo para convertir estas celdas en un producto comercial competitivo.
La clave estará en comprobar si las cifras vistas en pruebas pueden mantenerse en una producción estable, con costes razonables y durabilidad suficiente. Si Factorial y SK On consiguen resolver esa ecuación, esta alianza podría ser uno de los pasos más importantes hacia una nueva generación de coches eléctricos con más autonomía, menos peso y recargas mucho más rápidas.

