La batería que iba a revolucionar el coche eléctrico se complica: denuncia penal en Finlandia
La batería de estado sólido de Donut Lab, presentada como una de las grandes sorpresas tecnológicas del año, acaba de encontrarse con su primer gran muro. Lo que hasta ahora era una promesa casi imposible de ignorar —400 Wh/kg, carga completa en apenas cinco minutos y una vida útil de hasta 100.000 ciclos— ha pasado a estar bajo sospecha tras una denuncia penal presentada en Finlandia por una persona vinculada al entorno industrial del proyecto.
La compañía finlandesa niega cualquier conducta fraudulenta y asegura que mantiene intactas sus previsiones. Sin embargo, el caso llega en un momento especialmente delicado. Donut Lab había anunciado que su batería estaría lista para producción durante el primer trimestre de 2026, un plazo que ya ha quedado atrás sin que exista una fabricación en serie visible ni datos completos que respalden todas sus cifras más ambiciosas.
La batería “milagro” de Donut Lab se enfrenta a una denuncia penal en Finlandia
Donut Lab irrumpió a comienzos de 2026 con una batería de estado sólido que, sobre el papel, parecía ir varios años por delante de buena parte de la industria. Además, la empresa habló de una densidad energética de 400 Wh/kg, carga completa en cinco minutos, seguridad mejorada y una vida útil diseñada para alcanzar los 100.000 ciclos. Todo ello, además, con la promesa de estar lista para su integración en vehículos de producción.
El anuncio llamó especialmente la atención porque las baterías de estado sólido llevan más de una década prometiendo una revolución que todavía no ha llegado de forma masiva al mercado. Fabricantes de automóviles, proveedores y startups han mostrado avances relevantes. Sin embargo, escalar esta tecnología con costes competitivos, buena durabilidad y producción estable sigue siendo uno de los grandes retos del sector.
Ahora, según informaciones publicadas en medios internacionales a partir de la prensa finlandesa, Lauri Peltola, exdirector comercial de Nordic Nano Group, socio industrial de Donut Lab en este proyecto, habría presentado una denuncia penal contra Donut Lab. La acusación giraría en torno a una supuesta comunicación engañosa sobre aspectos clave como la densidad energética, la durabilidad real de la batería y la capacidad de producción.
Donut Lab niega las acusaciones y defiende sus cifras
La respuesta de Donut Lab y Nordic Nano Group no se ha hecho esperar. Ambas compañías han publicado un comunicado conjunto en el que aseguran no conocer todavía todos los detalles de la denuncia, pero niegan haber cometido delito alguno o haber engañado a inversores. También sostienen que la persona que ha presentado la denuncia no formaba parte del grupo de trabajo encargado del desarrollo de la batería.
En ese mismo comunicado, las empresas afirman que siguen trabajando juntas en la tecnología y que mantienen su confianza en la información anunciada hasta ahora. Además, indican que se están realizando nuevas pruebas con terceros y que se publicarán más resultados durante la primavera. Además, Donut Lab mantiene como objetivo alcanzar una capacidad de producción de un gigavatio este año, aunque en el sector de baterías lo habitual es hablar de gigavatios hora cuando se mide capacidad de fabricación de celdas.
El matiz no es menor. En una tecnología tan sensible como las baterías, cada unidad importa. No es lo mismo demostrar una celda en laboratorio que fabricar miles o millones con el mismo rendimiento, el mismo coste y la misma seguridad. Ahí es donde muchas promesas de baterías de estado sólido se han quedado hasta ahora en el camino.
Las pruebas independientes validan parte del rendimiento, pero no lo más importante
Donut Lab sí ha publicado resultados de ensayos realizados por el centro técnico finlandés VTT, especialmente relacionados con la carga rápida. Algunas pruebas apuntan a que la batería puede alcanzar el 80% de carga en tiempos muy bajos, incluso en el entorno de los cinco a diez minutos, dependiendo de las condiciones del test.
El problema es que esos ensayos no despejan las dudas principales. Las cifras más llamativas de Donut Lab —los 400 Wh/kg de densidad energética y los 100.000 ciclos de vida útil— no habrían sido verificadas de forma pública en esas pruebas. Para una batería que aspira a cambiar las reglas del juego, dejar sin confirmar justo esos dos puntos genera inevitablemente sospechas.
También queda por resolver la cuestión de la producción. Donut Lab había situado el inicio de la fabricación durante el primer trimestre de 2026, vinculando su tecnología a motos eléctricas de Verge. Sin embargo, ya en abril de 2026 no hay constancia pública de una producción en serie que confirme esa hoja de ruta.
Un golpe a la credibilidad en un sector cansado de promesas
La situación es especialmente delicada porque la industria de la movilidad eléctrica ya ha visto demasiados anuncios espectaculares en torno a baterías de nueva generación. Cada pocos meses aparece una empresa que promete más autonomía, cargas ultrarrápidas, menor coste y millones de kilómetros de vida útil. Algunas tecnologías son reales y prometedoras, pero el salto entre prototipo y producción comercial suele ser brutal.
En el caso de Donut Lab, el conflicto no invalida automáticamente su tecnología. Una denuncia no equivale a una condena, y la compañía tiene derecho a defender sus datos con nuevas pruebas. Pero también es cierto que cuanto más extraordinaria es una promesa, más sólidas deben ser las evidencias que la acompañan.
Si Donut Lab consigue demostrar de forma independiente los 400 Wh/kg, la carga completa en cinco minutos y una vida útil cercana a los 100.000 ciclos, estaríamos ante uno de los avances más importantes de la década en baterías. Pero si esas cifras no se sostienen en condiciones reales y reproducibles, el golpe reputacional puede ser enorme.
Así lo veo yo: el problema no es prometer mucho, sino demostrar poco
La batería de Donut Lab tiene todos los ingredientes para captar titulares: estado sólido, carga ultrarrápida, densidad energética muy elevada y una vida útil casi difícil de creer. Sin embargo, el problema es que, en 2026, el mercado ya no debería conformarse con presentaciones brillantes y comunicados ambiciosos.
La movilidad eléctrica necesita avances reales, no fuegos artificiales. Además, cuando una empresa anuncia cifras que dejarían atrás a buena parte de los gigantes del sector, la transparencia debe ser absoluta. No basta con enseñar pruebas parciales de carga rápida si las grandes preguntas siguen sin respuesta: cuánta energía almacena realmente la celda por kilo, cuántos ciclos soporta sin degradarse y cuántas unidades pueden fabricarse con el mismo rendimiento.
Donut Lab todavía puede salir reforzada si publica datos completos, auditados y repetibles. Pero ahora mismo la pelota está en su tejado. La tecnología puede ser prometedora, sí, pero la confianza no se construye con promesas; se construye con pruebas.