Ya se empieza a multar en las ZBE de Zaragoza, mucho cuidado
Zaragoza activa su Zona de Bajas Emisiones: así quedan las restricciones, las sanciones y las excepciones autorizadas
La implantación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Zaragoza encara su fase definitiva tras varios meses de funcionamiento en modo informativo. Desde que comenzara a operar en septiembre de 2024, el Ayuntamiento ha apostado por una transición progresiva para que los ciudadanos pudieran adaptarse a las nuevas reglas. Esa etapa termina el 12 de diciembre, momento en el que las restricciones dejan de ser orientativas para convertirse en plenamente sancionables.
El fin de la fase pedagógica y el inicio de las multas
A partir de esa fecha, cualquier vehículo sin distintivo ambiental de la DGT que acceda al área restringida durante los días laborables —concretamente entre las ocho de la mañana y las ocho de la tarde— incurrirá en una infracción grave. La sanción establecida asciende a 200 €. La medida busca reducir la circulación de vehículos más contaminantes dentro del perímetro urbano más sensible, y equipara la normativa zaragozana con la de otras ciudades españolas obligadas a cumplir la Ley de Cambio Climático.
Existe además otro tipo de sanción menos conocida pero igualmente relevante: los vehículos que sí tienen derecho a portar una etiqueta —B, C, ECO o CERO— están obligados a llevarla visible en la parte inferior derecha del parabrisas. No hacerlo podrá suponer una multa de hasta 100 €. Este tipo de penalización apenas se ha aplicado hasta ahora en España, ya que en muchas ciudades las cámaras leen la matrícula y determinan automáticamente el nivel ambiental del vehículo. En Zaragoza, por tanto, la ausencia del distintivo podría salir cara aunque el coche sí cumpla los requisitos para circular.
Para evitar sanciones involuntarias, el consistorio ha previsto un pequeño margen de cortesía para los conductores que entren por error en la ZBE. Aunque no se trata de una exención generalizada, el sistema permitirá rectificar la maniobra y abandonar la zona sin multa siempre que la salida sea inmediata.
Quién puede seguir accediendo sin distintivo
La nueva regulación no afecta por igual a todos los vehículos sin etiqueta. Desde el mes de septiembre, el Ayuntamiento habilitó un registro específico que autoriza la entrada a determinados supuestos que requieren un tratamiento diferenciado. Entre ellos se encuentran los vehículos destinados al transporte de personas con movilidad reducida, los vinculados a una plaza de garaje o a un local comercial dentro de la ZBE, aquellos registrados por residentes con tarjeta de estacionamiento regulado e incluso los pertenecientes a servicios esenciales como emergencias, mantenimiento urbano, limpieza, seguridad o protección civil.
También se contemplan situaciones particulares: vehículos extranjeros, transporte de personas enfermas, acceso a aparcamientos públicos y reservas hoteleras con control de acceso, taxis adaptados, vehículos históricos, servicios singulares como grúas, unidades móviles de televisión o camiones de obra, y un cupo limitado de permisos diarios para usos puntuales. Además, los titulares de plazas municipales de estacionamiento para residentes quedan igualmente autorizados.
Todo este conjunto de excepciones busca compatibilizar la reducción de emisiones con la actividad cotidiana de la ciudad, permitiendo que determinados servicios y colectivos puedan seguir entrando sin que ello comprometa los objetivos ambientales.
Dos grandes áreas: la ZBE actual y la futura ampliación
La ZBE que entra ahora en su fase sancionadora corresponde al Casco Histórico, una zona delimitada por un perímetro que discurre por el paseo Echegaray y Caballero, las calles San Vicente de Paúl y Coso, la plaza de España, Conde Aranda, Mayoral, la plaza de Santo Domingo y la calle Ramón Celma antes de conectar de nuevo con Echegaray. Se trata de uno de los espacios urbanos más sensibles y con mayor presión de tráfico dentro de la capital aragonesa.
Sin embargo, Zaragoza no se quedará ahí. El Ayuntamiento trabaja en una segunda gran área de bajas emisiones que abarcará buena parte del centro urbano, delimitada por ejes como la plaza Paraíso, los paseos de la Constitución, Pamplona y María Agustín, así como la calle Asalto y el propio Echegaray. Su activación, prevista para 2030, ampliará notablemente el radio de actuación y supondrá un cambio de escala en la movilidad de la ciudad.
Una medida que redefine la movilidad urbana
La puesta en marcha efectiva de la ZBE marca un punto de inflexión en la estrategia medioambiental de Zaragoza. Como otras ciudades españolas, está obligada a implantar estas áreas para cumplir los compromisos nacionales de descarbonización, pero el modelo adoptado refleja una voluntad clara de equilibrar sostenibilidad y actividad urbana. El reto ahora será garantizar que los ciudadanos y visitantes conocen las normas y disponen de alternativas —transporte público, movilidad eléctrica, aparcamientos conectados— que faciliten la transición hacia una movilidad más limpia.
Mas información en la web del Ayuntamiento de Zaragoza