Adiós al arcén: España abre la puerta a carriles bici junto a las carreteras nacionales

Carriles bici en sustitución de arcenes en las carreteras

España quiere dar un paso más en la protección de los ciclistas en carretera. El nuevo Reglamento General de Carreteras abre la puerta a construir carriles bici segregados junto a vías estatales, incluso reduciendo o eliminando parcialmente arcenes ya existentes cuando el proyecto esté justificado.

La medida no supone una prohibición general para que las bicicletas circulen por el arcén, pero sí marca un cambio de enfoque: pasar de compartir espacio con vehículos a motor a crear itinerarios ciclistas más seguros, continuos y conectados.

Las carreteras españolas empiezan a cambiar para los ciclistas

El BOE ha publicado una normativa que permitirá construir vías ciclistas adyacentes a determinados tramos de carreteras nacionales. En la práctica, esto significa que algunos arcenes podrán adaptarse o desaparecer para dejar paso a carriles bici segregados, siempre que no se comprometa la seguridad vial ni el correcto funcionamiento de la carretera.

La medida busca resolver uno de los grandes problemas de la movilidad ciclista fuera de las ciudades: la falta de continuidad. Muchas rutas comienzan en entornos urbanos, pero se interrumpen al llegar a una carretera convencional, obligando al ciclista a circular por el arcén o por el margen derecho de la calzada.

Con esta nueva regulación, se podrán prolongar itinerarios ciclistas ya existentes o crear nuevos corredores para conectar municipios, estaciones, polígonos, zonas residenciales o rutas de ocio.

Carriles bici junto a carreteras nacionales

La idea es similar a crear una red de “autovías” para bicicletas, aunque adaptada a las necesidades reales de cada zona. No se trata simplemente de pintar una línea en el asfalto, sino de habilitar espacios específicos para que los ciclistas puedan circular con más seguridad y sin depender exclusivamente del comportamiento de los conductores.

La norma permite actuar especialmente en tramos donde tenga sentido técnico, por ejemplo en carreteras con baja intensidad de tráfico o en zonas donde ya exista una demanda clara de desplazamientos en bicicleta.

Eso sí, cada actuación deberá estar justificada. La eliminación o reducción del arcén solo será posible si se garantiza que la carretera sigue siendo segura para todos los usuarios, incluidos conductores, ciclistas, peatones y servicios de emergencia.

Una respuesta a la siniestralidad ciclista

La seguridad de los ciclistas lleva años siendo una preocupación para la DGT. Cada fin de semana, miles de aficionados salen a entrenar por carreteras secundarias y nacionales, muchas veces en grupos y compartiendo espacio con coches, motos, furgonetas o camiones.

Ese escenario puede generar situaciones de riesgo: adelantamientos demasiado ajustados, curvas sin visibilidad, arcenes estrechos o tramos donde el ciclista queda muy expuesto. Por eso, la creación de vías ciclistas segregadas puede convertirse en una herramienta importante para reducir accidentes graves.

La bicicleta es un vehículo vulnerable. A diferencia de un coche, no cuenta con carrocería, airbags ni estructuras de protección. Cualquier impacto con un vehículo a motor puede tener consecuencias muy graves, incluso a velocidades moderadas.

Los ciclistas también mantienen sus obligaciones

La nueva normativa no cambia las reglas básicas que deben cumplir los ciclistas. Cuando circulen por carretera, deberán respetar las señales, usar el arcén transitable cuando corresponda y mantenerse lo más cerca posible del margen derecho de la vía.

En grupo, podrán circular en paralelo en determinadas circunstancias, pero deberán colocarse en hilera en tramos con poca visibilidad, curvas, cambios de rasante o cuando se formen aglomeraciones. Además, en vías interurbanas el casco sigue siendo obligatorio.

La infraestructura ayuda, pero no sustituye a la prudencia. Para que la convivencia funcione, conductores y ciclistas deben respetar las normas y anticiparse a situaciones de riesgo.

Una buena noticia, pero falta ejecución real

La medida es positiva porque reconoce algo evidente: el arcén no siempre es un lugar seguro para circular en bicicleta. Si España quiere fomentar la movilidad ciclista más allá de las ciudades, necesita infraestructuras pensadas para ello.

Ahora bien, el reto estará en la ejecución. Un carril bici junto a una carretera nacional debe estar bien separado, correctamente señalizado y mantenerse limpio. De poco sirve construir tramos aislados si después terminan en una rotonda peligrosa o en una carretera sin continuidad.

La bicicleta puede tener un papel mucho mayor en la movilidad diaria, especialmente en trayectos cortos entre municipios cercanos. Pero para conseguirlo no basta con pedir a los ciudadanos que usen menos el coche: hay que ofrecerles alternativas seguras y útiles.

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