Trump golpea de nuevo al coche europeo: aranceles del 25% y alarma total en Alemania
La industria europea del automóvil acaba de recibir otro golpe en uno de sus momentos más delicados. Donald Trump ha anunciado que elevará hasta el 25% los aranceles a los coches y camiones importados desde la Unión Europea, una decisión que rompe el frágil equilibrio comercial alcanzado previamente entre Washington y Bruselas.
El movimiento llega cuando los fabricantes europeos ya arrastran una tormenta perfecta: caída de márgenes, transición al coche eléctrico, competencia china, menor demanda en algunos mercados clave y unos costes industriales cada vez más difíciles de absorber.
Trump sube la presión sobre los coches europeos
Hasta ahora, el marco pactado entre Estados Unidos y la Unión Europea contemplaba un arancel del 15% para los vehículos europeos. Sin embargo, Trump ha decidido elevarlo al 25% alegando que Bruselas no habría cumplido plenamente con el acuerdo comercial.
El mensaje de la Casa Blanca es claro: quien quiera evitar estos aranceles tendrá que fabricar más en Estados Unidos. De hecho, los vehículos producidos en plantas estadounidenses no estarían afectados por esta nueva subida, lo que aumenta la presión sobre marcas como Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz, Porsche o Audi.

Alemania pide rebajar la tensión cuanto antes
La reacción en Alemania no se ha hecho esperar. La VDA, la patronal alemana del automóvil, ha pedido a ambas partes que respeten el acuerdo y eviten una nueva escalada comercial. Su presidenta, Hildegard Müller, advirtió de que este golpe llega en un momento especialmente complicado para la industria europea.
Y no es una preocupación menor. Alemania tiene mucho que perder: Estados Unidos sigue siendo uno de los grandes destinos de sus exportaciones de vehículos. Según datos recogidos por Xinhua a partir de información de la VDA, Alemania exportó 3,17 millones de coches en 2025, de los cuales unos 410.000 fueron a Estados Unidos.
Volkswagen, Mercedes y Stellantis ya notan el golpe
Los fabricantes europeos ya venían sufriendo el impacto de la política comercial estadounidense. Volkswagen cerró el primer trimestre de 2026 con un beneficio neto de unos 1.560 millones de euros, un 28% menos, en un contexto marcado por aranceles, menor demanda y presión sobre costes.
El problema es que esta nueva subida puede agravar todavía más la situación. Reuters apunta que las acciones de grandes fabricantes alemanes como Porsche, BMW, Mercedes-Benz y Volkswagen cayeron entre un 2% y un 3% tras conocerse el anuncio.
Un golpe de hasta 15.000 millones de euros para Alemania
El Kiel Institute for the World Economy calcula que el aumento de los aranceles podría costar a Alemania alrededor de 15.000 millones de euros en producción a corto plazo. Algunas estimaciones elevan el impacto a cifras aún mayores si la tensión comercial se prolonga en el tiempo.
Para Europa, el problema no es solo vender menos coches en Estados Unidos. También está en la pérdida de competitividad frente a fabricantes con producción local, en el encarecimiento de los vehículos para el consumidor estadounidense y en la posibilidad de que Bruselas responda con nuevas medidas.
Si la industria europea de automoción ya sufre por la llegada de los chinos, este nuevo arancel estadounidense puede ser la estocada
Esta decisión de Trump no parece solo una medida comercial, sino una forma de forzar a la industria europea a mover más producción a suelo estadounidense. Y ahí está el verdadero riesgo: Europa puede acabar perdiendo peso industrial justo cuando más necesita proteger su cadena de valor, especialmente en plena transición hacia el coche eléctrico.
La UE tiene que responder con firmeza, pero también con inteligencia. Una guerra arancelaria larga no beneficia a nadie, pero aceptar estas presiones sin una estrategia clara sería todavía peor. Para fabricantes como Volkswagen, Mercedes-Benz o Stellantis, el margen de error se estrecha cada vez más.