Los fabricantes europeos tienen un grave problema
Ningún fabricante europeo cumple con los límites de emisiones de CO2 impuestos por la Unión Europea
Las nuevas exigencias europeas en materia de emisiones de CO₂ están tensionando a la industria automovilística. Un reciente informe del International Council on Clean Transportation (ICCT) revela que, en el primer semestre de 2025, la media de emisiones de los coches nuevos alcanzó los 101–102 g/km, excediendo en un 9 % el límite de 93–93,6 g/km marcado por la normativa vigente.
Este desajuste no activa automáticamente sanciones, gracias a mecanismos de flexibilización como ajustes por peso medio de cada fabricante y la opción de formar agrupaciones estratégicas (“pools”) para combinar emisiones.
En el análisis por marcas (o agrupaciones), destaca que BMW encabeza el grupo más eficaz: su promedio es de 92 g/km, frente a un objetivo de unos 88 g/km, impulsado por un 25 % de ventas eléctricas y un 14 % de híbridos enchufables.
Por el contrario, Volkswagen se encuentra entre las más rezagadas: con una media de emisiones de 105 g/km, pese a contar con 5 modelos eléctricos entre los 10 más vendidos, y solo el 18 % de sus ventas son eléctricos y un 9 % híbridos enchufables.
La alianza entre Mercedes‑Volvo‑Polestar registra unos 94 g/km, frente a una meta de aproximadamente 86 g/km, gracias al fuerte empuje de Polestar que compensa las emisiones elevadas de los SUV y AMG de los otros miembros.
La coalición Tesla‑Stellantis‑Toyota, con una media de 101 g/km contra un objetivo de unos 95 g/km, muestra que incluso la presencia de Tesla y su flota totalmente eléctrica no basta para equilibrar las cifras si Stellantis y Toyota mantienen líneas más conservadoras.
Renault, con 102 g/km frente a un objetivo de 96 g/km, confía en el éxito de modelos eléctricos populares como el Renault 5 para reducir sus emisiones promedio.
Hyundai y Kia se posicionan mejor, con 99 g/km y 96 g/km respectivamente. Nuevas incorporaciones al mercado podrían ayudarles a ajustar sus cifras antes de 2027.
El caso más preocupante es el de Nissan, con unas emisiones promedio de 122 g/km, el mayor desfase: si no acelera su transformación hacia modelos eléctricos de nueva generación, se arriesga en los próximos 18 meses a sanciones significativas y una fuerte afectación económica.
La normativa europea prevé una evaluación final del cumplimiento entre 2025 y 2027, lo que da cierto margen a los rezagados, aunque el tiempo apremia y como bien se sabe, el tiempo pasa volando y estos cambios requieren de cierto tiempo.