España conduce vehículos del pasado, aunque no es culpa del conductor
España está a la cola en Europa en cuanto a la edad media de los coches que circulan por el país
Estos son los datos más recientes del Informe Anual 2024 de ANFAC: la edad media del parque de turismos en España ha alcanzado los 14,5 años, frente a los 12,5 años de media en la Unión Europea. Esta diferencia, aunque aparentemente menor, refleja un problema estructural que retrasa nuestro avance hacia una movilidad sostenible.
En otros países europeos, esta antigüedad es sensiblemente inferior: Austria, 9,3 años; Dinamarca, 9,6 años; Alemania y Reino Unido, apenas superan los 10 años; Francia se encuentra en torno a los 11–12 años, mientras que Italia y Portugal están por debajo de España . En Grecia, por ejemplo, la media se sitúa en 17,5 años, siendo también uno de los países más envejecidos.
Pero la situación en España empeora si la examinamos en detalle. Más de 13 millones de turismos tienen más de 15 años, y el 62,8 % superan los 10 años de vida. Algunas comunidades autónomas destacan por la antigüedad del parque: Ceuta y Melilla lideran con una media de 17,7 años, seguidas de Castilla y León y Extremadura con más de 16 años.
¿Por qué conduce esto a una movilidad menos sostenible? Porque los vehículos más antiguos no solo contaminan más, sino que también son menos seguros. Por ejemplo, un turismo con etiqueta Euro 6d (normativa actual) emite hasta un 70 % menos de NOx y un 80 % menos de partículas que un turismo con los 14 años de media que tiene el parque español, y un 30 % menos de CO₂. Además, estos vehículos suelen carecer de sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) y de prestaciones de seguridad modernas.
ANFAC, por voz de su director general José López‑Tafall, lo deja claro: “Un vehículo nuevo, sea cual sea su tecnología, siempre será más seguro, eficiente y sostenible que uno con más de 10 años”.
Detrás de este envejecimiento no está la intención de los conductores, sino factores sistémicos: incertidumbre tecnológica prolongada, precio de acceso a modelos más eficientes, escasez de ayudas robustas, oferta insuficiente o regulaciones difusas. La combinación de estos elementos ha limitado la renovación del parque móvil español.