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Conducir bajo los efectos de las drogas sigue siendo uno de los grandes problemas de seguridad vial en España. La Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico realizó durante 2025 un total de 144.346 pruebas de drogas, una cifra que supera ampliamente las 122.938 registradas en 2024 y que se convierte en el dato más alto desde 2021.
El incremento no es menor. En solo un año se han practicado 21.408 controles más, lo que evidencia una mayor presión sobre este tipo de conductas. Según la respuesta parlamentaria del Gobierno a varias preguntas formuladas por el Partido Popular, la evolución de los últimos ejercicios muestra una tendencia claramente ascendente: 123.211 controles en 2021, 58.126 en 2022, 101.927 en 2023, 122.938 en 2024 y los ya citados 144.346 en 2025. Según la actual normativa, veamos a continuación los datos con más detalle y las consecuencias que trae.
Más controles y más sanciones con pérdida de puntos
El aumento de la vigilancia también se ha traducido en más expedientes firmes. En 2025, la Guardia Civil de Tráfico sancionó a 70.717 conductores con pérdida de puntos por conducir tras haber consumido drogas. Son 6.403 sanciones más que en 2024, cuando se registraron 64.314.
La progresión de los últimos años confirma que el problema no es puntual. En 2021 se impusieron 41.067 sanciones de este tipo; en 2022 fueron 42.103; en 2023 subieron hasta 50.002; y en 2024 alcanzaron las 64.314. El salto de 2025 vuelve a marcar un nuevo máximo reciente.
Este escenario preocupa especialmente porque el consumo de sustancias afecta de forma directa a la atención, la percepción del riesgo, la capacidad de reacción y la toma de decisiones al volante. En carretera, unos segundos de retraso pueden marcar la diferencia entre evitar un accidente o provocarlo.
Alcohol al volante: los límites que siguen vigentes en España
Aunque los datos conocidos se centran en drogas, el alcohol continúa siendo otro de los grandes factores de riesgo. En España, la tasa máxima permitida para conductores en general es de 0,5 g/l en sangre o 0,25 mg/l en aire espirado. Para conductores profesionales y noveles, el límite baja a 0,3 g/l en sangre o 0,15 mg/l en aire espirado. La DGT recuerda, además, que la única tasa realmente segura es 0,0, ya que incluso por debajo del límite legal puede aumentar el riesgo de accidente según informa la DGT.
La vía penal se abre cuando se superan determinados niveles. Conducir con más de 0,60 mg/l en aire espirado o 1,2 g/l en sangre puede considerarse delito contra la seguridad vial, con penas que pueden incluir prisión, multa, trabajos en beneficio de la comunidad y retirada del permiso de conducir.
También está castigada la negativa a realizar las pruebas de alcohol o drogas. En estos casos, el conductor se expone a penas de prisión y a la privación del derecho a conducir, además de las consecuencias administrativas correspondientes.
Tolerancia cero para menores
Desde la reforma de la Ley de Tráfico que entró en vigor en marzo de 2022, los menores de 18 años tienen prohibido conducir cualquier vehículo con alcohol en el organismo. Esto afecta a bicicletas, patinetes eléctricos, ciclomotores y otros vehículos para los que estén autorizados. En su caso, la tasa permitida es 0,0 g/l en sangre y 0,0 mg/l en aire espirado.
La medida tiene especial importancia por el auge de los vehículos de movilidad personal en entornos urbanos. La norma busca evitar que los menores normalicen el consumo de alcohol antes de desplazarse, aunque no conduzcan un coche convencional.