1.240.000.000 euros, esta es la ingente cantidad de dinero que recauda España por multas e impuestos de matriculación
El automóvil, una fuente inagotable de ingresos para el Estado español
Detrás del volante no solo hay desplazamientos y autonomía: también hay impuestos, tasas y sanciones que convierten al coche en una auténtica mina fiscal para el Estado. Desde que un vehículo se compra hasta que deja de circular, su vida útil está sujeta a múltiples tributos que, año tras año, engrosan las cuentas públicas.
Aunque los impuestos asociados al mundo del motor son numerosos y variados, en esta ocasión ponemos el foco en dos pilares clave de esta recaudación: el impuesto de matriculación y las multas de tráfico. Ambos conceptos han generado cifras relevantes en lo que llevamos de 2025, mostrando cómo la fiscalidad del automóvil sigue siendo un motor financiero de primer orden.
Una fiscalidad omnipresente
El coche está sometido a una cadena de pagos fiscales que se activa desde el primer momento. El comprador de un vehículo debe abonar el IVA o el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, según sea nuevo o de segunda mano. A ello se suma el impuesto de matriculación en los vehículos más contaminantes, las tasas por trámites administrativos en la DGT, el impuesto de circulación anual (IVTM), los impuestos incluidos en los combustibles y los peajes o restricciones por zonas medioambientales. Sin olvidar, claro está, el seguro obligatorio, que también incorpora una carga fiscal.
Y cuando el conductor incurre en una infracción, también paga: las sanciones son otra vía que alimenta las arcas estatales, con una recaudación que no deja de crecer.
Matriculación: menos ingresos pese a más ventas
En los primeros diez meses de 2025, el Estado ingresó 606,3 millones € por el impuesto de matriculación. A pesar del incremento en las matriculaciones —que superaron el millón de unidades hasta octubre, un 20,6 % más que en el mismo periodo de 2024—, los ingresos por este concepto descendieron un 2,5 %. ¿La razón? El auge de vehículos más eficientes que quedan exentos del pago por emitir menos de 120 g de CO₂ por kilómetro.
Este cambio en el mix de ventas refleja una transición hacia modelos más sostenibles, pero también implica una merma en la recaudación fiscal. De media, cada coche matriculado ha aportado unos 600 € en concepto de impuesto de matriculación.
Multas de tráfico: récord histórico de ingresos
El otro gran pilar de ingreso es el régimen sancionador. En 2024, la DGT ingresó casi 540 millones € por multas de tráfico, según el informe anual elaborado por Automovilistas Europeos Asociados (AEA). Se trata de la cifra más alta en los últimos diez años y representa un incremento del 32 % respecto a 2019.
Los excesos de velocidad encabezan el listado de infracciones, suponiendo dos de cada tres sanciones impuestas. Le siguen la falta de ITV o su resultado desfavorable, la conducción sin permiso, el uso del móvil al volante y no llevar el cinturón de seguridad.
Desde AEA critican que buena parte de este repunte recaudatorio se debe al despliegue masivo de radares —muchos de ellos camuflados— que, más allá de su justificación en la seguridad vial, tienen un impacto fiscal notable. Solo en 2025, la DGT ha instalado 122 nuevos dispositivos de control de velocidad en las carreteras españolas. Aun así, la siniestralidad apenas ha bajado un 4 % hasta agosto, lo que abre el debate sobre la eficacia real de estas medidas frente a una apuesta más decidida por la educación vial.
Un dato que alarma: el 27 % de las personas fallecidas en turismos o furgonetas no llevaba el cinturón de seguridad puesto en el momento del accidente.
Combustibles y fiscalidad global del automóvil
El combustible es otra vía de recaudación significativa, aunque menos transparente en cuanto a su desglose. Entre enero y julio de 2025, la Agencia Tributaria recaudó 7.254 millones € por el impuesto a los hidrocarburos. Sin embargo, no se puede precisar qué parte corresponde específicamente al uso de automóviles, aunque sí se sabe que los carburantes de automoción (gasolinas y gasóleos) incrementaron su aportación en un 7,1 %.
Y si ampliamos la visión a todo el ecosistema del motor, los datos de ANFAC confirman el peso fiscal del sector: en 2024, el conjunto de impuestos ligados al automóvil generó 39.838 millones €, un 1,7 % más que el año anterior. De ellos, 6.052 millones € provinieron directamente de la adquisición de vehículos nuevos.