Stellantis invertirá más de 1.000 millones en Francia para fabricar sus nuevos coches eléctricos
Francia quiere que el coche eléctrico no sea solo una cuestión de ventas, sino también de industria. En ese contexto se entiende el anuncio realizado por Emmanuel Macron. Stellantis destinará más de 1.000 millones de euros a su planta de Mulhouse para preparar allí una nueva generación de vehículos eléctricos. Esta generación comenzaría a producirse a partir de 2029.
La operación llega en un momento clave para el grupo automovilístico, que acaba de presentar una nueva hoja de ruta de 60.000 millones de euros hasta 2030. Este plan trae más de 60 lanzamientos previstos y una fuerte simplificación de sus plataformas. En la práctica, Mulhouse se asegura un papel relevante dentro del futuro eléctrico de Stellantis en Europa.
Stellantis blinda el futuro de Mulhouse con una inversión millonaria
La fábrica de Mulhouse, situada en el este de Francia, está cerca de la frontera con Alemania y Suiza. Será una de las piezas industriales más importantes para la próxima etapa eléctrica de Stellantis. Según el anuncio realizado por Macron, el grupo invertirá más de 1.000 millones de euros para adaptar el centro. Esta adaptación permitirá fabricar una nueva generación de coches eléctricos que llegarán a producción en 2029.
No es una cantidad menor. Para ponerla en perspectiva, Renault destinó alrededor de 550 millones de euros a transformar su planta de Douai. Allí actualmente se fabrican modelos como el Renault 5 E-Tech y el Renault 4 eléctrico. Es decir, Stellantis plantea en Mulhouse una inversión prácticamente del doble. Esta operación no solo busca modernizar líneas, sino también garantizar carga de trabajo a largo plazo.
Actualmente, de Mulhouse salen modelos como el Peugeot 308, el Peugeot 408 y el DS 7, además de sus versiones electrificadas o eléctricas en función de la gama. Sin embargo, varios de estos productos se apoyan todavía en arquitecturas heredadas de la etapa PSA. Especialmente usan la conocida plataforma EMP2, una base que ha dado mucho recorrido al grupo, pero que ya mira hacia su relevo generacional.
STLA One, la arquitectura que puede cambiar el mapa industrial de Stellantis
Aunque Stellantis no ha detallado todavía qué modelos concretos se fabricarán en Mulhouse a partir de 2029, todo apunta a que la nueva inversión estará ligada a la plataforma STLA One. Esta plataforma fue presentada recientemente por el grupo.
Esta arquitectura nace con una idea muy clara: reducir complejidad y permitir que Stellantis fabrique vehículos de los segmentos B, C y D sobre una misma base escalable. La compañía asegura que STLA One sustituirá o agrupará cinco plataformas actuales. Además, cubrirá varios tipos de propulsión y tendrá como objetivo una mejora de costes de alrededor del 20 %.
Una plataforma para eléctricos, híbridos y térmicos
Uno de los puntos más interesantes de STLA One es que no se ha diseñado únicamente para coches eléctricos puros. Stellantis la define como una arquitectura multienergía. Por ello, es capaz de acoger diferentes sistemas de propulsión en función del mercado, la marca y las necesidades de cada modelo.
Esto encaja con la estrategia más pragmática que está adoptando el grupo bajo la dirección de Antonio Filosa. El objetivo es avanzar en electrificación, pero sin cerrar la puerta a híbridos, motores de combustión o soluciones intermedias en aquellos mercados donde el eléctrico todavía no despega al ritmo esperado.
La primera gran aplicación de STLA One debería llegar en 2027. Todo apunta a que Peugeot será una de las marcas encargadas de estrenarla con la próxima generación del 208. A partir de ahí, la plataforma podría extenderse a decenas de modelos de Peugeot, Citroën, Opel, Fiat, DS o Lancia.
Francia quiere que la electrificación también sea industrial
El anuncio no se puede separar del contexto político e industrial francés. Macron presentó esta inversión dentro de un plan más amplio para acelerar la electrificación del país. Este plan aborda no solo la movilidad, sino también la industria, el transporte, la construcción y el consumo energético.
Francia quiere reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados y aumentar el peso de la electricidad en su economía. Para ello, el país está apostando por una combinación de producción nuclear, renovables, redes eléctricas, bombas de calor, puntos de recarga y fabricación local de vehículos eléctricos.
En ese paquete también aparece el regreso del conocido leasing social. Es el programa que permite a hogares con rentas más bajas acceder a un coche eléctrico mediante cuotas reducidas. El dispositivo se lanzó por primera vez en 2024 y llegó a validar unas 50.000 solicitudes en apenas unas semanas. Sin embargo, fue suspendido por falta de presupuesto.
Para 2026, Stellantis quiere volver a tener un papel protagonista en este programa con varios modelos eléctricos. Además, ofrecerá cuotas que, según medios franceses, arrancarán desde unos 94 euros al mes en algunos casos.
Un movimiento parecido al PERTE español, pero con sello francés
La operación recuerda, salvando las distancias, al papel que ha tenido el PERTE del vehículo eléctrico en España. En nuestro país, Stellantis también ha recibido apoyo para transformar parte de su producción. Especialmente ha recibido ayuda en plantas como Figueruelas, donde está previsto fabricar modelos vinculados a Leapmotor, el socio chino del grupo.
La diferencia es que Francia ha convertido este tipo de anuncios en una cuestión de soberanía industrial. No se trata únicamente de vender más coches eléctricos, sino de evitar que la transición energética se traduzca en pérdida de empleo. También buscan evitar la dependencia tecnológica del exterior.
Mulhouse, con unos 4.000 trabajadores según medios franceses especializados, era una de las plantas que necesitaba una señal clara sobre su futuro. Esta señal se hace necesaria una vez finalice el ciclo comercial de sus modelos actuales. Esta inversión supone precisamente eso: una garantía de continuidad, aunque todavía falten detalles sobre los vehículos concretos que saldrán de sus líneas.
Stellantis no ha enseñado sus cartas, pero el calendario ya está marcado
Por ahora, Stellantis mantiene la prudencia. Tras el anuncio de Macron, el grupo se limitó a señalar que trabaja con sus interlocutores, incluidos los sindicatos, sobre el futuro de sus fábricas. Entre ellas está Mulhouse, pero no ofrecieron más detalles sobre modelos o volúmenes.
Lo que sí parece claro es el calendario. La inversión prepara la llegada de una nueva familia de vehículos eléctricos desde 2029, justo cuando muchas de las plataformas actuales del grupo estarán entrando en su fase final. Si STLA One cumple con lo prometido, Stellantis podría utilizar Mulhouse como uno de sus centros clave. Así, fabricaría eléctricos de gran volumen en Europa.
Y ahí estará la verdadera prueba: no solo producir coches eléctricos, sino hacerlo con costes competitivos frente a Renault, Volkswagen, Hyundai-Kia y, sobre todo, frente a los fabricantes chinos que están presionando cada vez más el mercado europeo.