Mercedes tiene un motor eléctrico de tan solo 13 kg y que genera 1.000 CV

Mercedes-Benz revoluciona el motor eléctrico con YASA: más de 1.000 CV en solo 12,7 kg

La tecnología de propulsión eléctrica acaba de dar un paso de gigante gracias a YASA, la compañía británica especializada en motores de flujo axial adquirida por Mercedes-Benz en 2021. La firma ha desarrollado un nuevo motor eléctrico ultracompacto que no solo rompe su propio récord anterior, sino que redefine lo que hasta ahora se consideraba posible en la relación peso-potencia.

Este nuevo motor, plenamente funcional y en fase avanzada de validación, pesa apenas 12,7 kilogramos, pero es capaz de alcanzar una potencia de pico de 750 kW, es decir, más de 1.000 caballos de fuerza (equivalente a 1.020 CV aprox.). Esto se traduce en una densidad de potencia de 59 kW por kilo, una cifra que mejora en casi un 40 % la marca que la propia YASA había establecido meses atrás con su anterior prototipo de 550 kW y 13,1 kg (42 kW/kg).

Una arquitectura ligera con ambición industrial

A diferencia de otros desarrollos que se quedan en el plano teórico o en prototipos virtuales, este nuevo propulsor de YASA ya está siendo sometido a exigentes pruebas de validación: ciclos térmicos, test de durabilidad, ensayos de rendimiento continuo y ajustes de cartografía electrónica en banco de pruebas. La compañía ha sido muy clara al respecto: “no es un concepto de ordenador, este motor está funcionando ahora mismo”.

Uno de los aspectos más destacables de este diseño es que no depende de materiales exóticos ni requiere procesos industriales inasumibles, lo que abre la puerta a su futura producción en serie. Según ha explicado Tim Woolmer, fundador y director técnico de YASA, la clave del avance ha sido encontrar un equilibrio entre ingeniería avanzada, eficiencia térmica y escalabilidad industrial: “Hemos construido un motor significativamente más denso en potencia que cualquier otro anterior, utilizando tecnologías que pueden escalarse a producción”.

Un motor con potencia sostenida, no solo en picos

Más allá de los espectaculares 750 kW en potencia máxima, YASA asegura que el motor podrá mantener una potencia continua en el rango de 350 a 400 kW (entre 469 y 536 CV), lo que garantiza que el rendimiento no será simplemente un número de laboratorio, sino algo aprovechable en aplicaciones reales. Esta característica es fundamental para su uso en automóviles de producción, ya que muchos motores eléctricos de alto rendimiento fallan en mantener cifras elevadas durante largos periodos debido a las limitaciones térmicas.

Este avance en potencia sostenida ha sido posible gracias a una cuidadosa gestión térmica y al diseño optimizado del conjunto, que incluye una arquitectura de refrigeración avanzada y un empaquetado sumamente eficiente.

Flujo axial: la clave del salto tecnológico

El diseño de tipo axial-flux es una de las señas de identidad de YASA y una de las razones por las que Mercedes-Benz decidió adquirir la empresa. A diferencia de los motores de flujo radial convencionales, el flujo axial permite una mayor densidad de par en un volumen más compacto. Esto no solo se traduce en una reducción de peso y espacio, sino también en mejoras significativas en eficiencia y capacidad de refrigeración.

La capacidad de entregar tanto par como potencia en una envolvente tan ligera y compacta resulta ideal para aplicaciones en vehículos eléctricos de alto rendimiento, donde cada kilo cuenta y el espacio es un recurso limitado.

De Oxford al futuro de Mercedes

El nuevo motor se fabrica en el Centro de Innovación de YASA en Oxford (Reino Unido), donde actualmente se encuentra en fase de validación antes de su posible integración en futuros modelos del grupo Mercedes-Benz. Aunque la compañía aún no ha anunciado un calendario concreto de producción, todo apunta a que este desarrollo no se quedará en un prototipo.

De hecho, desde la marca alemana ya se habla de una nueva generación de motores eléctricos basados en esta tecnología, lo que refuerza la idea de que veremos este propulsor —o una versión derivada— en los próximos modelos eléctricos de altas prestaciones de la firma.

La adquisición de YASA por parte de Mercedes en 2021 ha resultado ser una jugada estratégica brillante, ya que coloca a la marca de la estrella en una posición privilegiada frente a otros fabricantes en la carrera por dominar el mercado de los vehículos eléctricos deportivos y de lujo.

Un motor que puede cambiar las reglas del juego

La importancia de este avance no radica solo en la potencia bruta o en su bajo peso. Un motor más compacto y ligero permite reducir el tamaño y el peso total del sistema de propulsión, lo que tiene implicaciones directas en la eficiencia del vehículo, en su autonomía y en su comportamiento dinámico. En vehículos deportivos, además, significa más espacio para baterías, mejor reparto de masas y aceleraciones más agresivas.

La promesa de un motor escalable y accesible —sin materiales raros ni procesos complejos— también abre la puerta a que esta tecnología se extienda más allá de los coches de nicho. Si Mercedes logra industrializar esta solución, podríamos estar ante uno de los grandes hitos tecnológicos de la década en movilidad eléctrica.

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