Los coches eléctricos se disparan en España: en 2026 se han vendido un 40% más

Profesional en un concesionario de coches eléctricos, destacando la tendencia de renting para autónomos y la movilidad sostenible.

El coche eléctrico empieza a ganar terreno en España más allá de las cifras de ventas. Aunque las matriculaciones siguen siendo el termómetro más visible del mercado, el cambio de fondo se está produciendo en la actitud de los conductores, cada vez menos reacios a contemplar un vehículo de cero emisiones como próxima compra.

El último estudio del Observatorio Cetelem, titulado “La voz de los conductores españoles ante la revolución del sector del motor”, refleja una evolución clara: el eléctrico todavía no domina las preferencias, pero ya compite de tú a tú con tecnologías tradicionales como la gasolina y supera al diésel en intención de compra. La transición, eso sí, sigue teniendo un protagonista indiscutible: el coche híbrido. Aun así, mira las ventas de coches eléctricos en España durante marzo de 2026 y entenderás muchas cosas.

El coche eléctrico gana peso en España, pero los híbridos siguen siendo la opción favorita

El mercado español continúa avanzando hacia la electrificación, aunque lo hace a diferentes velocidades. Durante el primer trimestre del año se matricularon 30.702 vehículos eléctricos en España, una cifra que supone una cuota de mercado del 8,36 %.

El dato es especialmente relevante porque representa un crecimiento del 39,36 % respecto al mismo periodo del año anterior. Es decir, aunque el eléctrico todavía está lejos de ser mayoritario, su evolución mantiene una tendencia claramente ascendente.

Sin embargo, el verdadero cambio no solo está en los concesionarios, sino en la percepción del comprador. Según el informe de Cetelem, la intención de compra de un coche eléctrico ha subido cinco puntos en un año, hasta alcanzar el 18 %.

El eléctrico ya se acerca a la gasolina y supera al diésel

Este 18 % coloca al coche eléctrico prácticamente al mismo nivel que los modelos de gasolina, que cuentan con un 19 % de intención de compra. Además, los eléctricos ya se sitúan por delante del diésel, que cae hasta el 14 %.

La lectura es clara: el diésel continúa perdiendo atractivo entre los conductores españoles, mientras que la gasolina resiste y el coche eléctrico empieza a consolidarse como una alternativa real para un número creciente de usuarios.

Aun así, los híbridos siguen jugando en otra liga. El 48 % de los encuestados se decantaría por esta tecnología, lo que confirma que muchos conductores prefieren una solución intermedia antes de dar el salto definitivo al vehículo 100 % eléctrico.

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La autonomía preocupa menos: una de las grandes barreras empieza a caer

Uno de los datos más llamativos del estudio es la reducción del miedo a la autonomía. Durante años, la posibilidad de quedarse sin batería ha sido uno de los principales frenos para comprar un coche eléctrico. Ahora, esa preocupación empieza a perder fuerza.

Según el Observatorio Cetelem, la autonomía baja 14 puntos como barrera de compra y se sitúa en el 50 %. Sigue siendo un porcentaje elevado, pero la caída demuestra que los conductores empiezan a ver los eléctricos actuales como vehículos más utilizables en el día a día.

También resulta interesante comprobar qué autonomía consideran suficiente los compradores españoles. La mayoría no exige cifras desorbitadas:

Qué autonomía consideran suficiente los conductores

El 38 % cree que una autonomía de entre 350 y 499 kilómetros sería adecuada para comprar un coche eléctrico. Es una horquilla ya habitual en muchos modelos actuales, especialmente en compactos, SUV medianos y berlinas eléctricas.

Por otro lado, un 33 % aceptaría una autonomía de entre 200 y 349 kilómetros, una cifra más cercana a modelos urbanos o eléctricos de acceso. Solo una minoría considera imprescindible superar los 500 kilómetros, mientras que otro grupo reducido se conformaría con menos de 200 kilómetros.

Este dato es importante porque demuestra que buena parte del público no necesita necesariamente baterías enormes ni autonomías propias de vehículos de gama alta. Para muchos conductores, un eléctrico con una autonomía razonable y un precio ajustado puede ser suficiente.

El precio sigue frenando la compra, aunque pesa menos que antes

El coste de adquisición continúa siendo una de las grandes barreras del coche eléctrico en España. El 48 % de los conductores lo señala como un obstáculo relevante, aunque este porcentaje ha bajado seis puntos respecto al año anterior.

La mejora puede estar relacionada con varios factores: una mayor oferta de modelos, la llegada de eléctricos más competitivos, las promociones comerciales y una mayor familiaridad del público con esta tecnología.

También pierde importancia el tiempo de recarga. Esta preocupación cae otros seis puntos y se sitúa en el 34 %. Es decir, aunque cargar un coche eléctrico sigue generando dudas, cada vez menos usuarios lo ven como un problema insalvable.

La infraestructura de recarga sigue siendo una asignatura pendiente

No todo avanza al mismo ritmo. La confianza en la tecnología y, sobre todo, la disponibilidad de puntos de recarga siguen generando dudas. El 29 % de los encuestados mantiene cierta preocupación por estos aspectos.

En este terreno, los datos del Barómetro de Electromovilidad de ANFAC correspondientes al primer trimestre muestran avances, aunque todavía insuficientes. La red pública de recarga en España ha crecido un 3,8 % y alcanza ya el 62 % del objetivo de potencia instalada previsto para 2026.

El problema, por tanto, no es solo cuántos cargadores hay, sino dónde están, qué potencia ofrecen, si funcionan correctamente y si permiten viajar con la misma tranquilidad que un coche de combustión.

Las ventajas del coche eléctrico se perciben cada vez mejor

A medida que el mercado madura, los conductores también empiezan a valorar más las ventajas del coche eléctrico. El aspecto económico gana protagonismo: el 24 % de los encuestados destaca sus beneficios en este sentido, siete puntos más que el año anterior.

Esta percepción puede verse reforzada por el encarecimiento de los carburantes y por el menor coste de uso de un eléctrico en determinados escenarios, especialmente cuando se puede cargar en casa o en el trabajo.

La fiabilidad también mejora en la mente de los consumidores. Sube ocho puntos y alcanza el 22 %, un dato relevante porque durante años muchos compradores han tenido dudas sobre la durabilidad de las baterías, la tecnología o el coste de mantenimiento.

Ecología y silencio: las cualidades más valoradas

Entre las características más apreciadas del coche eléctrico, la sostenibilidad sigue siendo la gran protagonista. El 52 % de los conductores destaca su carácter ecológico como una de sus principales virtudes.

Muy cerca aparece el bajo nivel de ruido, valorado por el 48 % de los encuestados. La conducción silenciosa, la suavidad de marcha y la ausencia de vibraciones son factores que cada vez pesan más, especialmente entre quienes ya han probado un vehículo eléctrico.

Los compradores están dispuestos a gastar más en un coche eléctrico

Otro indicador del creciente interés por el eléctrico es el presupuesto que los consumidores estarían dispuestos a destinar a su compra. Según el estudio, el importe medio asciende a 33.927 euros, un 1 % más que el año anterior.

Aunque el incremento es moderado, confirma que el comprador empieza a asumir que el coche eléctrico puede requerir una inversión inicial algo más alta. La clave estará en que esa diferencia se compense con menores costes de uso, mejores ayudas, más competencia y una red de carga más fiable.

El coche eléctrico ya no convence solo a los convencidos, así lo veo yo

Durante mucho tiempo, el coche eléctrico ha sido visto en España como una opción para usuarios muy concretos: conductores urbanos, perfiles con garaje propio o compradores especialmente sensibilizados con el medio ambiente. Ese escenario empieza a cambiar.

Lo más interesante del estudio no es que suban las matriculaciones, sino que bajen las barreras psicológicas. La autonomía ya no asusta tanto, el tiempo de recarga preocupa menos y la intención de compra se acerca a la gasolina. Es un cambio lento, pero muy significativo.

Ahora bien, España sigue teniendo un reto enorme: convertir el interés en ventas reales. Para eso hacen falta coches eléctricos más asequibles, ayudas mejor gestionadas y una infraestructura de carga que funcione de forma sencilla y previsible. El comprador medio no necesita discursos sobre electrificación; necesita confianza.

El híbrido seguirá siendo durante un tiempo la tecnología refugio para muchos conductores. Pero el eléctrico ya ha dejado de ser una alternativa lejana. Empieza a estar en la lista de compra de cada vez más españoles, y eso probablemente sea más importante que cualquier cifra puntual de matriculaciones.

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