China tendrá más control y poder en las materias primas que se exporten para fabricar baterías

Foto de la fábrica de baterías para coches eléctricos de CATL

Una nueva regulación de China hará que Europa y Estados Unidos puedan tener más problemas para fabricar sus propias baterías

No es un secreto que China ejerce un dominio casi absoluto sobre la producción de baterías para vehículos eléctricos. Sus compañías —con CATL a la cabeza y BYD como otro pilar— controlan una parte sustancial del mercado global. Este dominio representa una seria preocupación para sus competidores en Europa, Estados Unidos o Corea del Sur, quienes tratan de romper esta dependencia.

Pero el control chino va más allá de las fábricas de baterías: también se extiende a las materias primas críticas necesarias para fabricar las celdas. Y ahora, Pekín está decidido a convertir esa ventaja en una palanca geopolítica.

El Ministerio de Comercio chino acaba de anunciar una medida que eleva la apuesta: desde el 8 de noviembre de 2025, se establecerán nuevos controles de exportación para ciertos tipos de baterías de litio, materiales de cátodo y ánodo, tecnologías avanzadas y equipos relacionados.

El momento es significativo. La decisión llega justo antes de la esperada reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, en Corea del Sur. No es una coincidencia: es una señal de intenciones. Como reacción inmediata, algunas firmas chinas del sector—por ejemplo, CATL, EVE Energy o Tianqi—vieron desplomarse su cotización en bolsa en Hong Kong, con caídas de hasta un 10,8 %.

¿Qué implica esta nueva regulación?

La medida clasifica ciertos insumos y tecnologías como bienes de “uso dual” (civil y militar), lo cual exige obtener licencias de exportación para su salida del país. Entre los elementos que estarán sujetos a control se encuentran:

  • Materiales catódicos como fosfato de litio-hierro (LFP) y precursores NCM / NCA.
  • Materiales para ánodos, como grafito artificial o grafito mixto, así como tecnologías y equipos de manufactura relacionados.
  • Celdas de batería o paquetes con densidades de energía elevadas (por ejemplo ≥ 300 Wh/kg) y equipos especializados de producción como máquinas de enrollado, mezclado, hornos, etc.

Quienes exporten estos productos deberán declarar explícitamente si están sujetos al régimen de control y justificar técnicas y características. Las aduanas podrán retener envíos cuyo origen técnico no esté suficientemente documentado.

Además, estos controles tienen un componente extraterritorial: las reglas pueden aplicarse también a productos fabricados fuera de China si emplean tecnología china o materiales chinos.

La normativa contempla también lo que se conoce como la regla del 50 %: si una entidad extranjera está participada al 50 % o más por una firma china en ciertas actividades, sus exportaciones pueden quedar sujetas a las regulaciones chinas. Se otorga una denegación presunta si el destino final es un uso militar o dual.

¿Y los vehículos eléctricos?

No es el único frente. A partir del 1 de enero de 2026, los fabricantes chinos de vehículos eléctricos deberán obtener licencias de exportación para sus automóviles. La intención oficial es asegurar estándares de calidad, evitar canales irregulares de comercio y ejercer control sobre la expansión del sector para evitar guerras de precios o sobrecapacidad interna.

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